X
sobre el volcán>

Resaca de Los Indianos – Por David Sanz

   

En estos momentos, mientras escribo estas líneas, justo detrás de mí, en la puerta de acceso al puerto de Santa Cruz de La Palma, hay una importante cola de coches que quieren entrar al muelle para embarcar rumbo a Tenerife, después de vivir el auténtico Día de Los Indianos en la capital palmera. Mientras tanto, desde primera hora de la mañana, los operarios de limpieza se afanan en una misión casi imposible: sacar los miles de kilos de polvos de talco que se lanzaron el lunes de carnaval y que ahora, bajo el impacto de los rayos de sol y con la calle despejada de indianos, forma una especie de sábana blanca que cubre el casco de la ciudad. Habrá que esperar tiempo, alrededor de un mes, para que no quede ninguna secuela de la gigantesca batalla de talcos en nuestras calles. Así que, mucho cuidado al caminar, porque los resbalones son una amenaza constante. En cuanto al número de participantes, la cifra sobre la que este año ha habido un cierto consenso entre los distintos medios de comunicación de 70.000 participantes, arroja una ligera caída con respecto al año anterior, que sumaron 80.000 personas, pero sigue manteniendo una participación masiva. Estos números suponen que la ciudad multiplica por cuatro su población o simboliza que casi todos los habitantes de La Palma se concentran ese día en la capital. Lo cierto es que en el día de ayer, pese a la gran afluencia de indianos, se notó un descenso con respecto al anterior, donde se llegó a uno de los picos máximos de este festejo en cuanto a participación. Había zonas donde se podía pasear o bailar con tranquilidad sin verte en medio de un mogollón blanco e informe. Casi se agradece que haya caído un poco el número de indianos, al menos para los que huimos de las grandes aglomeraciones. En la propia calle Real, se podía estar al aire libre o en los bares sin el agobio de otros años por la mañana. El hecho de haber sacado la entrega de los polvos de talco de la entrada a la calle Real, probablemente también contribuyó a esa sensación de cierto esparcimiento. Sin duda, la crisis también habrá hecho de las suyas y muchas personas que antes venían a La Palma estos días no lo habrán podido hacer este año. Y me quedo, para terminar, con la reflexión que me hizo un grupo de Lanzarote: “están muy bien, me encantan, pero falta algo de música”. Yo pensé también lo mismo.