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Rivero hará valer el diálogo con Rajoy para “enderezar el rumbo”

   
Paulino Rivero rueda de prensa

Paulino Rivero, durante una comparecencia en la sede tinerfeña de la presidencia del Gobierno canario. / JAVIER GANIVET

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

Con un día de retraso, por los homenajes póstumos a Suárez, el Parlamento de Canarias inaugura esta mañana el decimonoveno debate anual de política general, oficialmente denominado del “estado de la nacionalidad”. Este es el sexto de Paulino Rivero como jefe del Ejecutivo regional. En esta ocasión intentará hacer valer su reconciliación con el presidente del Gobierno de la nación, Mariano Rajoy, para “enderezar el rumbo” en la “buena dirección” que marca el “cambio de ciclo” con la incipiente recuperación económica.

“Se está abriendo un nuevo tiempo que exige a la política -a los políticos- capacidad para entenderse”, escribió el domingo en su blog horas antes de conocerse la noticia del fallecimiento de un político que como pocos en España encarnaba el espíritu de la concordia. “No son tiempos para experimentos ni improvisaciones”, recalcó.

En su habitual reflexión semanal, Rivero asumió “la responsabilidad de seguir arrimando el hombro para que el escenario teórico que se esboza en los cuadros económicos” se refleje cuanto antes en el devenir de los ciudadanos y de “apuntalar el amenazado bienestar”. Llegados a este punto, el mandatario sube a la tribuna de oradores, alrededor de las 11.30, con una invitación a “estar todos a una para conseguir que, definitivamente, los datos sean una realidad” en el acontecer diario de “decenas de miles de canarios que padecen las secuelas de la crisis”.

Por ello, Rivero aguarda “un debate que nos aleje de los problemas y que sea verdaderamente útil”. De lo contrario, alerta, se habrá perdido “una excelente oportunidad” de revertir la desconfianza de la gente en la política y en las instituciones.

Diagnosticada la enfermedad, “más entendimiento y menos crispación” son recetas para curar la desesperanza. A la puerta del consultorio, la oposición denuncia que la lista de espera es desesperante. Desde el bipartido, el PSOE pisa el acelerador para frenar el paro y estaciona los servicios sociales en el taller de reparaciones con la tarea de revisar lo que marcha mal y dar un empujón a la gestión.

En 2013 faltó la precisión de un bolígrafo para que Paulino Rivero y Asier Antona (PP) firmaran los documentos del acuerdo bilateral que al principio llamaron “pacto por Canarias” y que luego se quedó en papel mojado. La excusa fue la referencia al petróleo -a través de la reforma del REF-, pero una razón de mayor enjundia era el recelo de los socialistas. “¿Con qué cara vamos a presentarnos ante nuestros electores si el PP se mete de por medio?”, se preguntaban en altas instancias del PSOE. No cuajó el membrillo.

El presidente tendió una mano y se dislocó el codo.