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La rotondita de Benahoare – Por David Sanz

   

Con el tiempo me he ido acostumbrando a tener una parada de guaguas en la puerta del garaje de mi edificio. Hay que ser solidarios con el transporte público y si es el único sitio en la avenida de El Puente donde puede parar la guagua, qué le vamos a hacer. También se acostumbra uno a ver estacionamientos improvisados, cogiendo un carril de circulación en la avenida Marítima y ahora parece que también en Los Indianos. Todo sea por hacer más accesible la ciudad a los ciudadanos que vienen en coche y pueden así aparcar cerca de la zona comercial. Pero el shock me lo llevé ayer cuando vi pintada una pequeñísima rotonda para ordenar el tráfico en el cruce del barrio Benahoare, entre las calles José Pérez Vidal, Leocricia Pestana y la avenida Manuel González Méndez. Una rotonda que, por su tamaño, parece de juguete o el dónut que desayuna todos los días Fernando Romay, y que te obliga a tomar la curva con la destreza de Fernando Alonso para no comerte el kiosco de la esquina. Doctores tiene la iglesia, y si las autoridades, asesoradas por sus técnicos, entienden que con esta minirrotonda se mejora la seguridad en este cruce, vamos a darle una oportunidad. Pero uno que ha vivido en primera línea la circulación en la rotonda donde acaba la vía exterior de Santa Cruz de La Palma por el sur pone en cuestión que consiga ese efecto. La rotonda de la circunvalación debe tener el récord internacional de accidentes. Durante una semana, en sus inicios, llegamos a contabilizar una media de cinco choques diarios. Y todavía siguen produciéndose, menos, es verdad, pero todavía se dan los accidentes con relativa frecuencia. Vamos, el paraíso del chapista. Espero equivocarme y la rotondita de Benahoare, que parece hecha para una pista de coches de choque, sea todo un éxito. Claro que también es justo reconocer que el pecado original de este cruce viene de cuando se construyó la vía de circunvalación. En fin, pero esa historia de sábanas de protesta en los balcones y cuatro votos ya no viene a cuento porque a lo hecho, pecho. Habría que hacer un estudio comparativo, porque casi estoy convencido de que se trata de una de las rotondas más pequeñas de España. Ahora esperamos que no vaya toda la Corporación a hacerse una foto de inauguración de la rotonda, porque el diámetro no da para que quepan todos.