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Sabio sin sapiencia – Por Román Delgado

   

Ese es un imposible demoledor, irreversible, como un potaje de verduras sin hortalizas, o el honor sin honradez, o la estética sin belleza, o la clase sin modales, o la neutralidad sembrada de partidismo, de intencionalidad política; o sea, lo más parecido a un entrante vulgar de los que se sirven en guachinches de tres al cuarto, que los hay, y más de la cuenta, y ello pese al decreto y a las voces institucionales que se apuntan al aquí ya todo va bien. Sí, sí; ja, ja. Ahora resulta que es normal, y hasta sensato (y no digo útil), que el alcalde a veces disfrazado de Santa Cruz otorgue vía decreto (es un decir) el apelativo de sabio, experto o ilustre al respetable Ángel Llanos, al pibe de Ofra (¿aún es del PP?), que navega a la deriva entre CC y la gaviota y que, en esa torticera, patética y vergonzosa singladura, quizás porque es otro estómago agradecido, acepta todo (o casi) lo que le llega (la estrategia…) del lado que pone la música desafinada en instituciones públicas centrales en Tenerife. Llanos tontea con CC en la intimidad (no con Soria) mientras luce marca pepera con bandera rojigualda en las redes sociales y otros expositores, sin nada que se parezca a la vergüenza. Es más de los suyos que Rajoy o Antona, pero a la vez hace de marioneta de CC, pues se presta, sin sonrojo conocido y a veces hasta a cambio de algún euro por puesto de consejero en empresa que sube gente al pico, a tal artimaña del poder. Y lo hace a sabiendas de que CC lo utiliza como actor secundario para fastidiar, aparentemente de manera sutil (pero es a lo bruto), a los suyos (¿aún es del PP?). Éstos, los suyos, se suben por las paredes al ver cómo al pibe de Ofra le va la marcha de tales incoherencias: la de aparentar que es lo más digno que ha dado este mundo a la política local (se incluye a Ofra), cuando la verdad, la realidad misma, es que su actitud política sólo cabe ser calificada como una del montón: la habitual de otro estómago agradecido, aunque éste con buen tipín. Al pibe de Ofra, al que yo no soy capaz de reconocer mérito sustancial alguno para la sociedad que ha representado, el alcalde José Manuel Bermúdez (CC), no con sabias razones (él sabrá), lo sube al podio sin necesidad de teleférico y además (no se corta un pelo) lo hace recetándole adjetivos para que rebose más su ego: experto, sabio… (un decir). Lo que hay que ver y soportar, y lo que queda. En Alemania, los sabios son sabios de verdad. En Santa Cruz, la sapiencia es como un potaje de coles verdes. Así nos va. ¡Uy!

@gromandelgadog