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Saldo existencial – Por César Martin

   

Nadie es perfecto. Menos aún si tienes una hemeroteca detrás. Por mucho que sea el esfuerzo por agradar, complacer o estar a bien, es imposible atender a todas las necesidades de los que te rodean. No le puedes gustar a todo el mundo, es un hecho. El asunto no depende de ti directamente, estás atado de pies y manos a lo que piense el vecino. Tu esfuerzo diario por ofrecer la mejor versión de ti mismo puede quedar en sacos rotos. Intenciones mal interpretadas, una foto en el sitio incorrecto, un pasado inolvidable, un mensaje mal entendido… Todo contribuye a transformar la visión que tienen de ti. Caes en gracia o eres gracioso para algunos, una buena persona para los cercanos, un mito para unos pocos y para otros, simplemente, eres un ser despreciable, un ruin o un burlón. A la hora de la verdad no perdonarán tus fallos.

En la cuenta final podrás tener todos los méritos que quieras, pero los errores resaltarán en tu expediente. Serán como las manchas en una pared blanca, lo que atrae a la vista es lo sucio. Los errores no forman parte de esta sociedad aunque todos los cometemos. No se puede fallar, ni tan siquiera cuando estamos aprendiendo. Eso está mal. Da igual si eres el ejemplo vivo del santoral completo, nadie es profeta, mucho menos en nuestra tierra de envidias y falsedades. Buscarán una excusa para ponerle un pero a todo. Si apalean a alguien, algo habrá hecho; si haces algo bueno, a saber lo que esconde; si dan una noticia, y lo que no cuentan… En resumen prima el piensa mal y acertarás, fruto de nuestra mentalidad mezquina y mediocre que no nos permite avanzar. Y no confunda ir hacia adelante con olvidar, eso tampoco ayuda, que memoria hay que tener y mucha. Hablo de tener una actitud más positiva, de ver al otro como diferente a mí, pero igual en esencia y condición. Podríamos darle la oportunidad al otro de ser lo que quiera y permitirle los errores como parte de su proceso vital. Podríamos conceder a los demás el beneficio de la duda, escucharles y tratar de entender sus razones. Podríamos cambiar la manera de cómo vemos al que tenemos al lado. Podríamos tantas cosas… Y si nos equivocamos, tampoco estaría mal.
@cesarmg78