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‘Scouts’ laguneros – Por Domingo J. Jorge

   

Se reirán, pero cuando escribo la palabra scout, como decía abuelo, “me entra la emoción”. Es un orgullo, para uno que hizo esa promesa scout, y que quieres el siempre listo, el lema del scout. Es un orgullo el ver cómo un grupo de chicos en La Laguna, de la mano de nuestro querido Juan Carlos Rojas, forman parte de un Clan de Rovers. Para quienes desconocen el mundo del escultismo, el mundo scout, el Rover, es el muchacho o muchacha que forma parte del último escalafón del scout, es decir, los chicos entre 18 y 21 años. Es el culmen de una vida desde la manada dedicada a “la lealtad, abnegación y pureza”, esas tres preciosas virtudes del scout, de siempre.

Hace unas semanas, cuatro concretamente, la Comisión Ciudadana para la Convivencia de La Laguna, comenzó a recibir la visita de un joven Rover, para que conocieran el funcionamiento de la comisión y la función que cumple dentro de la vida ciudadana en nuestro municipio. Ya han asistido dos muchachos, una muchacha y un muchacho, y, de verdad, es todo un lujo decir que esos chicos aportan, como aportan todo los pibes y pibas de Aguere, que saben lo que significa ser joven, creo que significa tener ilusiones y querer compartirlas, entre otras muchas cosas. Estos muchachotes de Juan Carlos Rojas, lo tiene muy claro. En eso, lo sé, mucho tiene que decir nuestro modelo de vida escultista, y también la labor de Rojas como scouter.

Mi formación scout comenzó en La Laguna, con aquel inolvidable grupo aéreo Tigot, un intento de la empresa Iberia en los setenta, de agrupar a una serie de chicas y chicos en el escultismo desde la propia empresa. Luego, pasé, cuando el Tigot desapareció, al Ucanca I, de nuestro inolvidable, don Juan Perera. Allí, llegué hasta el Clan de Rovers, donde tuve compañeros con los que sigo en contacto, como Juan Manuel Llarena, Luis Meiras, entre otros, y qué grandes recuerdos. Sobre todo el recuerdo, de que, a muchos de aquellos compañeros, los necesitas, y están, y viceversa. Cuando vinieron estos pibes el otro día a la Comisión, y han acogido el compromiso de participar en ella, y colaborar con sus aportaciones, me acordé de que la filosofía de vida del scout, permítanme, gracias a Dios, en La Laguna, y sé que en Santa Cruz, sigue viva.