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adolfo suárez en el archipiélago > recuerdos de una época

Soriano: “Me arrepiento de criticar a Suárez; siento que me utilizaron”

   
Adolfo Suárez y Alfonso Soriano

Soriano, junto a Suárez, en un templo durante una visita a Tenerife. / DA

VICENTE PÉREZ | Santa Cruz de Tenerife

“La mayoría de diputados y senadores de UCD tratamos a Adolfo Suárez de mala manera, y yo me arrepiento de haber formado parte activa de ese sector crítico; porque veo que fui utilizado por no sé qué intereses bastardos”. Así de sincero se muestra Alfonso Soriano, que vivió en primera línea la Transición.

No en vano, fue funcionario del Estado en Madrid, primero; luego miembro de la Federación de Partidos Demócratas y Liberales que lideraba Joaquín Garrigues, y, ya en la UCD creada por Suárez, parlamentario en 1977, secretario del Ministerio de Obras Públicas en el primer Ejecutivo ucedista; y en Canarias, presidente de la Junta de Canarias (precedente del Gobierno canario, en la preautonomía), para luego ser senador, antes de su pasar al PP, en 1982, con el que fue elegido cuatro legislaturas diputado estatal.

Soriano recuerda cómo, antes de las elecciones de 1977, Garrigues reunió a su federación para decirle que Suárez les daba 124 horas para integrarse en la UCD “Allí llamaron a Suárez de todo lo habido y por haber: fascista, falangista”, pero dieron el paso. Luego, tras los comicios, y el éxito electoral de UCD, asistió a una reunión con Suárez en La Moncloa y otros 20 diputados del sector de Garrigues: “Y nos convenció a todos de que se iban a restablecer de verdad las libertades y de que habría democracia plena, pues aún no nos fiábamos”.

Tras las segundas elecciones, en 1979, “empezaron los follones en UCD; y se creó el sector crítico, con una ofensiva contra Suárez, que le causó mucho daño”. “Hoy me pesa; he pedido excusas a todo el mundo, porque siento que fui instrumentalizado, embaucado, por líderes que conspiraron contra Suárez diciendo que llevaba el país a la ruina, que no era estadista, que no tenía cualidades… y nos los creímos; y hasta el propio rey cayó en esa trampa”, confiesa Soriano. Su conclusión actual es que “Suárez fue un político fundamental, honrado, jamás acusado de corrupto, y muy habilidoso para sacar adelante la reforma política”. De hecho, Soriano no tiene reparos en elogiar a quien se opuso a su nombramiento como presidente de la Junta de Canarias, pues Suárez apoyaba para este cargo a Fernando Bergasa, “amigo de Lorenzo Olarte”. “Estuve boicoteado. En el primer viaje de Suárez a Tenerife tras las elecciones de 1977, fui a recibirle al aeropuerto; su saludo fue frío”, rememora.

De ese “boicoteo” guarda además una “emotiva” anécdota con la reina, cuando se inauguró el aeropuerto del Sur de Tenerife: “Al bajar del avión dona Sofía”, cuenta, “las autoridades me relegaron el puesto veintitantos para saludarla. Y yo tragando quina. Cuando la reina me saludó, le dije que era presidente de la Junta de Canarias, y me comentó: ‘Aquí con el protocolo andan muy mal’. El entonces presidente del Cabildo, Rafael Clavijo, se solidarizó conmigo y no nos quedamos a almorzar. Pero cuando volvimos a despedir a dona Sofía, el jefe de protocolo, Arturo Navarro, me dijo : ‘Alfonso, la reina te llama, que vayas y te pongas a su derecha’. Y fui al lado de ella andando hasta la escalerilla del avión. Estaba tan emocionado que no pude articular palabra. Un detalle que nunca olvidaré”: