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Sorpresa: baja el precio y sube la recaudación – Por Jesús Sánchez-Quiñones González

   

Reduciendo los precios de venta al público se puede llegar a ingresar más. La facturación lograda en la explotación del AVE se ha incrementado el 7% en 2013 pese a la reducción de sus tarifas en más del 11%. Un menor precio de venta al público ha generado más ingresos y, adicionalmente, mayor recaudación de los impuestos indirectos que gravan el billete ferroviario como un porcentaje del valor de éste. Aunque no se han dado a conocer los resultados de la compañía, presumiblemente el aumento de facturación habrá permitido una mejora de los resultados de explotación, dado el alto componente de costes fijos de la actividad. Si fuera una empresa en beneficios, habría aumentado, a su vez, los pagos por impuestos de sociedades.

Según las manifestaciones de un responsable de la Agencia Tributaria recogidas en la prensa este fin de semana, cuando en 2012 se elevó el tipo general del IVA del 18% al 21%, el consumo se redujo en términos nominales el 3%, mientras que la base de declaración del IVA descendió el 9%. La recaudación no se incrementó en el porcentaje de la subida del tipo del impuesto por un descenso del consumo y porque no todas las operaciones se incluyeron en las siguientes declaraciones del impuesto. A mayor presión fiscal, menor cumplimiento tributario y no necesariamente mayor recaudación.

Atendiendo a la llamada curva de Laffer, a partir de un determinado nivel, la subida de los tipos impositivos provoca una reducción de la recaudación. Por el contrario, alcanzados determinados niveles de tipos impositivos, una reducción de éstos lleva aparejado un incremento de la recaudación.

Un error frecuente es considerar que el IVA es un impuesto neutro hasta que llega al consumidor final. Es cierto que los consumidores intermedios de bienes y servicios se deducen las cantidades de IVA soportado, pero, cuanto mayor es el IVA repercutido, mayores son las necesidades de financiación, al tener que adelantar a Hacienda las cantidades repercutidas antes de ser cobradas. El intento de introducción del IVA de caja no ha logrado solucionar este problema. Adicionalmente, se suele partir de la falsa premisa de considerar que las empresas pueden repercutir en el precio final cualquier incremento del IVA sin que afecte a sus márgenes de beneficios. En la práctica totalidad de sectores con competencia, repercutir la subida del IVA al precio final supone perder cuota de mercado e ingresos. Alternativamente, mantener los precios sin repercutir el incremento del IVA supone por su parte una reducción de los márgenes y de los beneficios de la empresa. Cuando cualquier ciudadano adquiere un billete de AVE sólo se fija en el precio final, sin desglosar los impuestos incluidos en el precio. En caso de subida de impuestos indirectos, si se repercute el incremento de tipos al precio, a mayor IVA, mayor coste del billete. Como demuestra la experiencia de 2013, a mayor precio menos demanda y menos facturación. La mejor forma de mejorar la recaudación impositiva de forma sostenible en el tiempo es facilitando y fomentando la actividad económica. Subir impuestos por encima de un determinado nivel acaba penalizando la recaudación por la menor actividad económica y por más economía sumergida. El incremento de la recaudación del IVA procedente del servicio de alta velocidad de Renfe, a pesar de una sensible reducción del precio de venta al público, debería hacer reflexionar a los responsables de la redacción final de la propuesta de reforma fiscal. Menor cantidad de impuestos en euros por billetes ha generado mayor recaudación. Para algunos será una sorpresa.

Jesús Sánchez-Quiñones González es DIRECTOR GENERAL DE RENTA 4 BANCO