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Taco: el valor de su gente – Por Fernando Clavijo Batlle*

   

La mayor riqueza que tiene La Laguna, sin duda, es la diversidad de núcleos, las diferentes realidades que conviven en un mosaico variado, que va desde la zona urbana limítrofe con Santa Cruz hasta las montañas y los valles, pasando por la belleza de la costa nordeste. Y dentro de esa amalgama diversa, de esa profusión de lugares, siempre interesantes, sin duda tiene una especial relevancia la gente que los habita. Hombres y mujeres que, a lo largo de los siglos, y en diferentes momentos históricos, han dado muestras de su amor por esta tierra, de su implicación, de su afán de superación y, especialmente, de su generosidad. Una cualidad que se pone de manifiesto en no pocas ocasiones y que constituye nuestro valor más preciado como colectivo.

El pasado día 15, en el Espacio Multifuncional El Polvorín de Taco, vivimos una de esas jornadas en las que la generosidad se convirtió en el centro de un día de intensa convivencia entre vecinos, gracias a la iniciativa Party-cipando, vinculada a Taco para tod@s, que se incluye en el proyecto Juntos en la misma dirección, que dirige el inquieto profesor Vicente Zapata. Sin duda, un ejemplo de buena vecindad, de multiculturalidad, de integración y de respeto, que no podía tener mejor marco que Taco, un barrio construido a golpe de esfuerzo por cientos de ciudadanos llegados de otras islas, que saben lo que es luchar para salir adelante. En ese contexto, no es extraño que las diferentes iniciativas de convivencia que se están dando fructifiquen y hagan de este lugar un referente dentro de la isla. El intenso trabajo del grupo de Participación Ciudadana de Taco y de los colectivos que integran Juntos en la misma dirección, tiene, de entrada, una base que permite su éxito y su crecimiento, porque si hay una palabra para definir a los vecinos de este barrio es solidaridad. Muchas décadas después de su fundación, en otro momento social y con otras expectativas de futuro, este núcleo y quienes lo habitan conservan lo fundamental: las ganas de ayudar al prójimo, de empatizar con él, de ponerse en su lugar y de acogerlo e integrarlo cualquiera que sea su procedencia, cultura o religión. Con estos mimbres no es raro que fructifiquen proyectos como éste, en los que el centro de acción es una dinámica participativa intensa, que permite a todos los colectivos de la zona encontrarse, conocerse, cambiar experiencias y, en suma, interactuar.

Además, la jornada sirvió para que los grupos aportaran interesantes ideas sobre cómo creen que se debe articular la participación en el barrio, aparte de compartirse momentos de encuentro, ocio y diversión a través de las diferentes actuaciones musicales, bailes, talleres infantiles, actividades deportivas, concursos y una comida comunitaria intercultural. Momentos tan gratificantes como éste son los que nos hacen sentir cada vez más orgullosos de la pertenencia a un municipio que es mucho, muchísimo más que la suma de todas sus realidades. Un lugar que es único por la excepcionalidad de sus habitantes, cualquiera que sea su zona de origen.

Por nuestra parte, y teniendo la enorme suerte de contar con vecinos y vecinas tan implicados, solo puede haber predisposición a colaborar para contribuir a hacer efectivas las conclusiones que se extraen de encuentros como el de Taco, que son importantes para que los responsables públicos aprendamos a escuchar a la ciudadanía y que, sin excepción, nos hacen crecer como personas y como pueblo.

*ALCALDE DE SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA