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Tele y surrealismo – Por Román Delgado

   

En esta sociedad de la incoherencia y la exhibición fatua en la que nos bañamos día tras día (y cada vez más), donde el juego vulgar del boliche y del trompo con punta de clavo es lo normal, a veces, no muy a menudo, sino sólo a veces, uno se encuentra con escenas, imágenes y reportajes de televisiones públicas que son tiernos, sensibles, emocionantes, lacrimógenos, oportunos… No queda más remedio que llorar, que soltar lágrimas como puños, pero por la propia impotencia que éstos generan. Justo fue lo que me pasó la semana pasada, cuando, no sin asombro universal, me tropecé en la tele de todos los canarios (TVAC), y de los 12 millones de turistas que nos visitan, una toma nítida y con sonido mejor que Dolby en la que el director general del ente público RTVAC, Guillermo (Willy) García, y la diputada autonómica del PP por Fuerteventura Águeda Montelongo (sí, ella misma; sí, él y no otro) se tocaron, se besaron y sonrieron juntos, felices, complacientes… Sí, eran García, el jefe de la tele de Paulino, y Montelongo, uno de los políticos designados por Soria para tirar dardos a aquella diana dentro del campo de batalla medieval en que se ha convertido la muy parlamentaria comisión de control del ente público RTVAC, por no hablar ahora del consejo de administración. Si a usted, por mera casualidad, sólo porque no tenía cosa mejor que hacer, ahora le ha dado por leer esta tontería, pues claro que pienso lo mismo que a usted se le pasa por la azotea; claro que me hago la misma pregunta: ¿estamos hablando del Willy García que se despachó a gusto en el Parlamento e hizo de zahorí acerca de los problemas judiciales de esta misma diputada, con un ataque en toda regla y por el que recibió tremendo y unánime tirón de orejas de la Mesa y Junta de Portavoces de la Cámara regional? Sí señor, eso mismo. Lo ha pillado a la perfección. Creo, por la crónica rosa que difundió la TVAC en días pasados, en uno de sus informativos (lo que oyen, que hasta salieron casi pegados), que aquella riña escenificada en el Parlamento, más que pelea verbal, fue una trampa cómica, puro teatro, que, si no, yo no comprendo el pastel o pasteleo del otro día, con llegada de la diputada del PP al recinto de la TVAC y recorrido floreado, incluida recepción formal por parte del jefe, de Willy García, y escenografía con lluvia de sonrisas, buenos modos, risas y fiestas. Yo no entiendo nada, ni sé de qué van. Ah, quizá sí: debe ser más estrategia de la frivolidad, del cachondeo.

@gromandelgadog