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Tenerife, isla inteligente – Por Isidoro Sánchez García

   

Recientemente me llamó la atención de manera positiva la presentación realizada por el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, en el municipio sureño de Arona, acerca del proyecto Smart Island, cuyo objetivo es conseguir que Tenerife sea una isla inteligente. Hay que reconocer que el sur de la isla tinerfeña, desde Santiago del Teide hasta el valle de Güímar, a pesar de su aridez, es una buena zona para inspirarse. Y si no que se lo pregunten al santo Hermano Pedro Bethencourt, pastor de Chasna, y al que fuera primer presidente de la corporación insular, el doctor Eugenio Domínguez Alfonso, así como a una serie de familias locales y foráneas que apostaron por el desarrollo agrícola y turístico, y se mueven entre el norte y el sur. Como el ITER o Endesa, por el naciente y por el poniente, donde las radiaciones solares, de un lado, y los vientos del NE, del otro, favorecen la implantación de plataformas energéticas renovables a pesar de la incomprensión de los gobiernos centrales de turno. También habría que evocar a algunos pintores que presumían del sur tales como Juan Ismael que se movía entre Fuerteventura y Tenerife o Manuel Martín González que lo hacía entre Guía de Isora y Cuba. Lo cierto es que la idea lanzada por Carlos Alonso no debe caer en saco roto porque, después de analizar la situación global de Canarias, hay aspectos singulares en algunas zonas de la isla de Tenerife que no pueden desaprovecharse. Es la mayor en superficie, más de 2.000 kilómetros cuadrados, la más poblada, cerca de un millón de habitantes, y la más alta de España, entre el nivel del mar Atlántico y el pico del Teide, con una diversidad ecológica única que ya fue detectada y descrita hace algo más de dos siglos por el naturalista alemán Alejandro de Humboldt. Ahora que está de moda el I+D+i debemos aprovechar la oportunidad para ir todos los tinerfeños a una, como en Fuenteovejuna. Un buen ejemplo podría ser aprovechar la reforma del Régimen Económico y Fiscal (REF) de Canarias para incluir aspectos que nos lleven a consolidar la calidad de vida de esta población insular, que como en el resto de Canarias, atraviesa una delicada situación social por culpa del paro laboral. Uno de esos aspectos podría ser la inclusión de un plan especial de empleo; otro, la incorporación de las energías renovables como pieza fundamental de un nuevo modelo energético para la isla y Canarias entera. Por ello me permito apuntar a los responsables políticos que conforman la cúpula del Cabildo que no se olviden de preparar una campaña: “Tenerife se mueve… por un nuevo modelo energético”. Estoy seguro de que el agua y la energía, el sol y el viento lo agradecerán. También los ciudadanos, of course, naturalmente.