X
TRIBUNA > Indra Kishinchand López

Ventana(s) – Por Indra Kishinchand López

   

Aquella ventana siempre estaba abierta. Da igual que fuera invierno o verano, noche o día. Pertenecía a una edificio abandonado o que, al menos aparentemente, no daba señales de vida (humana).

La veía siempre al volver a casa. No la conocía desde hacía muchos meses y sin embargo había algo en ella que me hipnotizaba (sí, sigo hablando de una ventana). Algunas veces pasaba de largo y la miraba de reojo. Otras me quedaba ahí parada pensando: “Algún día tengo que sacarle una foto”. Era una ventana fotogénica, qué le vamos a hacer.

Supongo que me gustaba porque olía a melancolía. Sus barrotes hablaban de la vida de un hogar atormentado y ya moribundo, pero tenía ese encanto propio de las cosas “experimentadas”.

En una de aquellas vueltas a casa y en uno de esos días en que la miré de reojo me di cuenta de que ya no estaba abandonada. Me giré varias veces para asegurarme de que era “mi” ventana. Efectivamente, la habían reformado.

Fue entonces cuando recordé que nunca le había sacado la foto. Había perdido la oportunidad por esperar demasiado. Pero también me percaté de que la recordaba perfectamente. Supuse que quizás era por no forzar a la memoria, que los recuerdos se construyen a diario, de regreso a casa, o en el despertar de cada mañana; entendí entonces que adoraba las cosas fuera de su lugar, las ventanas que ya no cierran y las puertas que siempre permanecen abiertas.