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El 75% de los discapacitados jóvenes de las Islas nunca ha trabajado

   
La discapacidad es un handicap a la hora de incorporarse al mercado laboral para los jóvenes isleños. / DA

La discapacidad es un handicap a la hora de incorporarse al mercado laboral para los jóvenes isleños. / DA

J. L. CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

Ser joven y discapacitado en Canarias es sinónimo de estar en situación de desempleo o, lo que es todavía peor, de no haber conseguido acceder al mercado laboral por vez primera. Esas son las principales conclusiones que se extraen del estudio elaborado por la Fundación Adecco y Terminales Canarios, que profundiza en la situación profesional, demandas y expectativas del colectivo de jóvenes menores de 30 años con algún tipo de discapacidad del Archipiélago.

Según el citado estudio, el 69,3% de los jóvenes isleños discapacitados se encuentra en situación de desempleo, frente al 62,4% a nivel nacional. Y es que acceder por primera vez al mercado laboral se ha convertido en todo un reto para la juventud española. Así, si en el año 2005 los jóvenes se iniciaban en el mundo laboral a los 19 años de edad, actualmente la cifra asciende a los 23, según un reciente informe de Bancaja.

En este sentido, tener algún tipo de discapacidad se convierte en un handicap añadido. No en vano, siempre según los datos recogidos por el referido estudio, 7 de cada 10 menores de 25 años no ha tenido ningún contacto con el mercado laboral, cifra que disminuye hasta el 48% entre los chicos de entre 26 y 30 años.

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, “la crisis económica está retrasando la edad del primer empleo, ante las dificultades de los jóvenes para encontrar una oportunidad laboral. En el caso de las personas con discapacidad, la incorporación se produce aún más tarde, debido a obstáculos añadidos como los estereotipos asentados en la sociedad y en la empresa o la sobreprotección familiar”. “Es importante acelerar la participación de los jóvenes con discapacidad en el empleo, para que su situación no sea desventajosa respecto a sus coetáneos. Tanto las familias como las empresas deben ser conscientes del gran talento que aportan las personas jóvenes con discapacidad”. Una afirmación que confirma el informe Universidad y Discapacidad del CERMI, que concluye que los universitarios con discapacidad solo representan el 1,1% de los matriculados en nuestro país. Y aunque esta cifra se ha duplicado en el último lustro, alcanzando los 19.953 estudiantes con discapacidad, según Fundación Universia, sigue existiendo una brecha importante de la representación de este sector de la población en la universidad española.
Del total de encuestados, un 60% realizó sus estudios de manera presencial y un 40% a distancia. En el caso de los primeros, un 45% dijo haber encontrado barreras de algún tipo en su centro de estudios. La principal, un equipo humano no sensibilizado o acostumbrado a tratar con personas con discapacidad.