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El atrincheramiento de la catana tenía que haberse evitado, según los vecinos

   

T. F. | Santa Cruz de Tenerife

Todavía se palpa la inquietud en el espíritu de los vecinos del normalmente tranquilo barrio de Salamanca en Santa Cruz de Tenerife, generada por el suceso vivido en la noche del pasado domingo, cuando un vecino de 61 años se atrincheró en el rellano de su casa provisto con una catana durante más de dos horas. Un suceso que, según detallan en el barrio, debía de haberse evitado, ya que eran conocidos los problemas mentales que aquejaban al protagonista del incidente, en el cual incluso hubo hasta un disparo de advertencia por parte de un policía local al que pretendió agredir con la referida espada en la fase de mayor excitación.

“Todo el mundo sabía que tenía la catana, y más de uno habíamos anunciado que algo así pasaría: no ha sido ninguna sorpresa”, explican a pie de la calle de Fernando Primo de Rivera, en cuyo número 85 tuvo lugar el incidente desde poco antes de las diez de la noche hasta pasada la una de la madrugada, cuando un amigo logró convencer al atrincherado de que depusiera de su actitud, derivada de una discusión familiar anterior. Fue entonces cuando los efectivos del Servicio de Urgencias Canario procedieron al traslado del varón hasta la Unidad Psiquiátrica del Hospital Nuestra Señora de Candelaria, donde permanece ingresado desde entonces. “Esta vez no pasó nada, pero no tiene sentido esperar a que ocurra para intervenir”, insisten los vecinos.