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El cagajón de Las Manchas – Por David Sanz

   

Los vecinos de Las Manchas han ganado una batalla nominalista, aquella que les ha llevado a que las instituciones reconozcan el nombre de Cueva de Las Palomas al tubo volcánica que se había bautizado con el nombre de Todoque, y que está cerca de convertirse en un espacio de gran atractivo turístico. Ahora, a este mismo barrio, le ha crecido un “mamotreto” en la plaza de La Glorieta. Una auténtica aberración, una patada al buen gusto y al sentido común ha sido la obra de cubrición de las canchas deportivas anexas a la escuela de Las Manchas y que merece poner el grito en el cielo, pero no solo por los vecinos de este barrio, sino por el conjunto de la isla de La Palma, ya que se trata de uno de los rincones que más visitas turísticas recibe. Los niños del colegio tienen todo el derecho del mundo a contar con unas instalaciones deportivas en las mejores condiciones, pero eso no quiere decir que se haya plantado ese tremendo armatoste a la espalda de la plaza, que rompe con todo el equilibrio de este espacio tan singular.

Visto de frente, parece que han montado un escenario de pueblo justo detrás de la plaza y en cualquier momento va a salir la Orquesta Caracas cantando Mi catirita. La desgracia es que no es un escenario cutre con los días contados, sino una gran cagada con voluntad de consolidarse, y perdonen la expresión, pero hacía memoria del otro mamotreto que estuvo cerca de instalarse en la entrada de Santa Cruz de La Palma y que fue bautizado como “el cagajón”. Lo curioso es que ni gobierno ni oposición en Los Llanos de Aridane dicen esta boca es mía. Claro, cuando la cagada ha sido colectiva, es más difícil echarse la mierda encima unos a otros porque al final todos salen manchados. Y disculpen este tono un tanto grosero, pero no veo otra manera de calificar lo que ha pasado en este entorno. A mí esto me recuerda un poco a la afición que tiene mucha gente a ponerle un alerón al coche. Vaya manera de estropear algo que estaba bien. El presidente de la Asociación de Vecinos de Las Manchas se queja de que los políticos trabajan de espaldas de los ciudadanos desde que se suben a la poltrona. Bueno, ahora es el momento de hacerles entender que no, que hay límites que no se pasan y que estropicios como estos que los hagan en sus casas o sus coches pero no en los espacios públicos.