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el revés y el derecho>

Una caja de preguntas – Juan Cruz

   

Hay una fotografía, querido Juan Manuel, en la que Gabriel García Márquez está vestido con el mono azul que durante años fue su atuendo de trabajo. Para la calle, chaqueta de espiguilla, botines; para trabajar, el mono, el hombre descalzo ante la máquina de escribir. En esta ocasión su contertulio es Juan Carlos Onetti, que sostiene un cigarrillo demediado. Están pensativos ambos, a García Márquez se le ve como es, como quedará en la memoria de los que lo tuvieron cerca: un hombre que atiende y pregunta, y su mirada es la de un hombre melancólico que escucha como si estuviera en otro mundo y hubiera sido despertado para ser de este mundo. En Estocolmo, cuando aquel alboroto del Nobel, lo rodeaban cientos de colombianos que celebraron con él, y con flores amarillas enviadas desde Colombia y desde Barcelona, y él parecía feliz con la rumba. Pero había siempre algo en esta mirada que convocaba la melancolía, y esta es la que se ve en este retrato en el que comparte espacio con Onetti. Como si se le nublara el día o tuviera en su mente una cuestión pendiente, una pesadumbre, García Márquez siempre tenía ese aire. Está, por ejemplo, en el retrato más famoso de los que se le hicieron cuando era un joven periodista y hablaba por teléfono quizá desde Barranquilla. Gabo no era una caja de risas, era una caja de preguntas; alrededor reían, él miraba, su mirada siempre fue infinita. Quien se fije en su mirada encontrará en esa mirada de Gabo un aire de pesar que la vida le fue acentuando, hasta que al final, cuando su memoria ya fue más que nada un extravío, recuperó al muchacho que llevaba dentro y comenzó a comportarse como si no tuviera asuntos pendientes, ni un argumento, ni un artículo, ni una novela, nada, ni siquiera un horizonte incomprensible. Como si la edad (y el tiempo, y lo que este se llevó consigo) se hubieran detenido para que no hiciera falta nombrarlos. Entonces se hizo solícito y disponible, iba y venía en la casa ofreciendo sus servicios, sonriendo.