X
cd tenerife - alavés>

Sin brillar ni despeinarse

   

MARTÍN-TRAVIESO | Santa Cruz de Tenerife

Ricardo festeja el 2-0, anotado de penalti. | SERGIO MÉNDEZ

Ricardo festeja el 2-0, anotado de penalti. | SERGIO MÉNDEZ

Lo que se suponía que era un partido trampa, fue en realidad un paseo militar. El Deportivo Alavés, claro candidato a regresar a Segunda División B, fue un juguete roto en manos de un CD Tenerife que nunca necesitó exprimirse a fondo para sacar una victoria crucial, de esas que marcan el devenir de un equipo durante la temporada. Al enfrentamiento le sobró toda la segunda parte. Es más, acabó cuando Ricardo León, de penalti inventado por el colegiado, marcó el 2-0. La lata fue abierta por Juanjo, quien cumplió a la perfección con su papel de sustituto de Aridane. Con la permanencia virtual ya en el bolsillo, este Tenerife puede aspirar a lo que quiera de aquí a junio.

El centrocampista Aitor Sanz y el mencionado Juanjo fueron las novedades que presentó el técnico ecuatoguineano, quien de resto alineó a su equipo de gala. La idea era jugar a lo de siempre y que el resultado fuera el mismo, pero el Alavés se empeñó en que el relato de los acontecimientos fuera igual al de otros partidos disputados en el Heliodoro Rodríguez López.
El entrenador del cuadro vitoriano, Alberto López, ordenó a los suyos a que se parapetasen con dos líneas muy juntas de cuatro jugadores, formando así un bloque sólido, que en los primeros compases del duelo se le atragantó al Tenerife. Los albiazules jugaban en 15 metros en torno a la medular, ahogando en esa posición al cuadro tinerfeño.

No obstante, el dominio absoluto del esférico correspondía a la escuadra local, que poco a poco se fue aproximando a la meta vasca. Primero fue Ricardo el que lo intentó, pero disparó demasiado alto, resolviendo así una jugada enmarañada en defensa de su rival. Luego Juanjo, tras un córner, no encontró los tres palos de la meta vitoriana. Intentó replicar poco después el Alavés, con un disparo de Stevanovic que detuvo con seguridad Roberto (minuto 23).

Fue un mero espejismo, ya que a continuación el Tenerife logró lo más complicado: inaugurar el marcador. La jugada nació de las botas de Ayoze, que arrastró a dos contrarios para dejar pista libre a Suso, quien profundizó por la línea de fondo hasta soltar un pase envenenado que encontró rematador en el primer palo. Juanjo metió lo justo de su bota para desviar la trayectoria del balón, que se introdujo en la portería de Goitia. Era el 1-0.

Lo que a la postre se convirtió en la sentencia del partido, llegó muy pronto. El colegiado de la contienda, José Luis Lesma López, se inventó un penalti de Ortiz por supuestas manos, cuando en realidad el jugador del Alavés despejó una jugada tocando la pelota con la cabeza. Se encargó Ricardo de lanzar desde el punto de los once metros y como es habitual esta temporada, no falló. Tiró con potencia al centro de la portería y el 2-0 se colocó en el vídeomarcador. Ni siquiera se había cumplido la primera media hora de partido y el resultado ya era muy cómodo para los locales.

Verse con un marcador tan adverso resultó ser un mazazo imposible de superar para el Alavés, que estuvo cerca de encajar el tercero de la tarde. Ayoze se plantó solo ante Goitia, pero su disparo ajustado se marchó por un lateral de la meta del Glorioso. Fin del primer acto.

Juanjo realizó un partido muy completo, viendo incluso portería. | S.M.

Juanjo realizó un partido muy completo, viendo incluso portería. | S.M.

Segunda parte soporífera
Al comienzo del segundo, el preparador vitoriano, Alberto López, hizo lo que se esperaba que hiciera desde el principio: poner en el campo a su máximo artillero, Borja Viguera. Trató de cambiar la inercia de su equipo con la entrada de su goleador, pero los cambios no le dieron aire al equipo vitoriano que siguió a merced de un gran Tenerife que buscó el tercero con insistencia.

Al principio de la segunda parte, Cristo Martín advirtió que no cabía lugar para sorpresas e intentó ampliar el marcador con un disparo desde fuera del área a los 52 minutos. Suso, cinco después, mandaba un balón al área al que nadie pudo llegar. A los 61 minutos, Cristo Martín le entregó el balón a Juanjo, quien hizo lo propio con Ayoze Pérez. Finalmente, el canterano de María Jiménez remató con la derecha y detuvo el portero albiazul. Poco después, en el 64, Suso percutió por el carril diestro para servir un centro que remató de cabeza Ayoze. Paró Goitia lo que muchos se esperaban que fuera el ansiado 3-0.

Sin embargo, ese gol nunca llegó, ni siquiera cuando Cervera se decidió a refrescar al equipo, que sufría los rigores climatológicos de una calurosa tarde. El primer sacrificado fue Cristo Martín, que fue relevado por un combativo Édgar, quien dispuso de 15 minutos. Posteriormente Íñigo Ros apuntalaría el centro del campo. Luego le ayudó Rivero, último en salir por el goleador Juanjo. Los cambios no le dieron mayor dinamismo a un duelo que había caído mucho. El calor, un rival que no aprieta y la relajación que produce un marcador abultado, propiciaron que el Tenerife no fuera el de la primera parte.

Antes de la conclusión del duelo, en el 84, Suso tuvo otra opción más para redondear el marcador, pero no supo resolver otro barullo defensivo que se produjo en el área alavesista.

Con esta victoria, el equipo de Álvaro Cervera logra de manera virtual la permanencia en la categoría y recupera un puesto de play-off, mientras que el Alavés, último clasificado, se complica la permanencia.