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el almendrero de nicolás>

Chiringuito de fanáticos – Por Paco Déniz

   

Si alguien pensaba que la basura televisiva del corazón era insuperable, estaba equivocado. Los programas deportivos estrella de la televisión lo han superado con creces. Insultarse, falsear la realidad, apasionarse por un chisme o una moviola desgastada hasta el punto de llegar a las lágrimas y a las manos; en fin, subir al escenario las discusiones barítimas de la chusma tollezca, cuya vida pende de lo que haga el equipo contrario el día del fútbol para declarar una guerra civil sin cuartel contra los colores del otro equipo (normalmente el Barcelona), es lo que han hecho dudosos profesionales como Pedrerol y otros. Programas como el resucitado Punto Pelota en formato chiringuito, el Tiki Taka e, incluso, el Estudio Estadio de toda la vida, andan en una cruzada anticatalanista que ya no se sabe si hablan de fútbol o si hablan del proceso soberanista catalán, el caso es deshuesar la identidad catalana exprésese donde se exprese y ensalzar los valores del madridismo, exprésese como se exprese.

Imbuidos de un fanatismo propio del que se somete ciegamente al centralismo y a quien le paga, no escatiman en argumentos ultras cada vez que la evidencia les delata. Si fríen a patadas a los barcelonistas, esgrimen que el fútbol es un deporte de hombres, si hablan en catalán, se ensanguinan y los mandan a jugar una liga catalana, si Guardiola era un tipo elegante, educado, inteligente y gran jugador de fútbol, pues ya verán cómo algún día se demostrará que es un bandido. Todo ello con aspavientos, espumarajos por la boca, tics mouriñistas y algún beso a la bandera española del reloj y al escudo del Madrid que representa los valores patrios como Dios manda.

Claro que el ciclo actual del Barça acabará, por eso es un ciclo, pero mientras, disfrutemos. Como lo hicimos con Brasil en los 70, con Holanda, con la roja actual, y con los inventores del Tiki Taka: la UD Las Palmas. Disfrutemos viendo a los chiquillos intentar las mismas jugadas, los mismos regates y el arte de Iniesta y de Messi. Obliguemos a los chiquillos a celebrar todos los goles con sus compañeros, no como alguno, que si no lo mete él, se amula.