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El chollo europeo – Por Fermín Bocos

   

¿A quién le importa Europa? ¿De verdad piensan los políticos que los ciudadanos están pendientes de sus proclamas para las europeas? Barrunto que no. Todas las encuestas pronostican que el 25 de mayo la abstención será mucha. Tanta como para dar que pensar acerca de lo que cuesta y supone mantener unas estructuras (Parlamento en Estrasburgo y Bruselas, Consejo, etc.) con varios miles de políticos y funcionarios de cuyo trabajo poco saben los ciudadanos. Crece el euro escepticismo y no sólo por el discurso de zapa de los partidos de extrema derecha que en Francia, Holanda o la Gran Bretaña piden abiertamente la salida de la Unión Europea. Hay otras voces que también proclaman desencanto con la política y la ideología económica que imponen Bruselas y el Banco Central desde su sede en Alemania. Los rescates y las draconianas medidas de ajuste impuestas a países como Grecia, Portugal o Irlanda -y en parte, también a España- han generado mucho resentimiento. La levadura de un rechazo que sigue fermentando. Es mucho lo que España recibió en los primeros años tras la adhesión a la UE -fondos estructurales, ayudas a la agricultura, etc- pero, a raíz de la crisis, los años se cuentan por ajustes a la baja en salarios y en prestaciones sociales y todo se justifican invocando directrices venidas de Bruselas: que si el objetivo de déficit, que sí los intereses de la deuda. La cara amarga. Una imagen que ha calado en el ánimo de la gente que ha visto cómo sus vidas se han empobrecido. En el caso de España tenemos cinco millones y pico de desempleados -un tercio de ellos ya no perciben ayuda-. A todos ellos y a los millones que aún conservan el trabajo pero que han visto cómo sus salarios eran jivarizados que no vengan ahora los políticos a pedirles entusiasmo por Europa y sus instituciones. Las ven como algo ajeno y lejano. Saben, eso sí, que es un chollo para políticos. Ser eurodiputado es una bicoca. Entre sueldo -6.200 euros netos-, más dietas: 4.299 euros, más gastos por desplazamientos, se acercan a los ¡15.000 euros mensuales! Y con derecho a una pensión de jubilación a partir de los 63 años. Una bicoca que pone a los políticos en casa, de por vida. Por eso hay bofetadas para ir en las listas aunque sea nulo o escaso el entusiasmo que despiertan sus proclamas.