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Ciudades en movimiento – Por Pedro Fernández Arcila*

   

Sabadell, con una población similar a la de Santa Cruz de Tenerife, ha sido la sede del congreso sobre ciudades inteligentes celebrado a principios de este mes y que ha contando con un elenco de investigadores de primer nivel. Coincidiendo con este evento el ayuntamiento catalán ha lanzando un vasto programa municipal de smart city (ciudades inteligentes en inglés), aportando a su realidad municipal esta nueva tendencia en desarrollo urbano que pretende ,mediante una gobernanza participativa, que la inversiones que se realicen (en capital humano, sociales, infraestructuras, tecnologías de comunicación, etcétera) tenga como objetivo promover una calidad de vida elevada mediante un desarrollo económico-ambiental durable y sostenible. Un ejemplo de estas nuevas políticas municipales es la propuesta realizada por el Ayuntamiento de Bilbao (cuyo municipio cuenta con una población similar al área metropolitana Santa Cruz-La Laguna) que ha elaborado un interesante proyecto que ha bautizado como Plataforma Energía. Se trata de establecer criterios de ahorro y sostenibilidad en instalaciones municipales para, con los recursos generados, garantizar el consumo energético necesario para satisfacer las necesidades básicas de aquellos hogares con mayor dificultad económica y que tienen dificultades para la factura de la luz. Esta innovadora propuesta, que tiene un marcado carácter social al lograr conectar la eficiencia energética con la denominada “pobreza energética”, la ideó Íñigo Abós, un joven licenciado en Ingeniería que ganó un concurso de ideas que había promovido el Ayuntamiento de Bilbao a finales del pasado año entre empresas, investigadores y centros universitarios. Un segundo ejemplo es Vitoria-Gasteiz, que, con una población cercana a la de Santa Cruz, ha logrado ser la ciudad que triplica los metros cuadrados de espacios verdes recomendados por la OMS. Este año ha iniciado un proyecto para contabilizar los beneficios de la naturaleza en el interior de la ciudad (educativos, de ocio, reducción de ruidos, en movilidad sostenible, en generación de recursos comunitarios, etcétera) mejorando la eficiencia de estas zonas verdes mediante la introducción de flora endémica, erradicación de las especies invasoras, introducción de zonas arbustivas, puesta en valor de las áreas agrícolas periurbanas, etcétera. Estas medidas permitirán lograr espacios menos exigentes en mantenimiento, con menor consumo de energía, agua y de productos químicos, y obtención de rentas para los pequeños productores. De esta manera lograrán una ciudad muchos más verde, más sostenible y que generará ahorros al municipio para destinarlo a otras demandas sociales.