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Clamor policial para que un funcionario tinerfeño pueda volver con su mujer enferma

   
La mujer de Luis y sus hijos. Por seguridad, él guarda anonimato. | DA

La mujer de Luis y sus hijos. Por seguridad, él guarda anonimato. | DA

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

“Estoy asombrado de la repercusión que ha tenido; esperaba llamadas de mis compañeros de Tenerife pero es que ha sido desde toda España, gente que no he visto en mi vida… Tremendo”. Así explicaba ayer Luis a este periódico el impacto que ha tenido en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en general, pero particularmente en el Cuerpo Nacional de Policía, la publicación en La voz de Pontevedra de su solicitud de traslado a su Tenerife natal para atender mejor a su mujer, que inicia un tratamiento de radioterapia contra el cáncer que padece, noticia de la que se hizo eco DIARIO DE AVISOS en su edición del pasado domingo.

Luis es un chicharrero que prestó servicio tanto en Santa Cruz de Tenerife como en La Laguna y Playa de las Américas. De natural afable, sus compañeros hablan maravillas de este policía nacional por su espíritu positivo y su buen quehacer. En la actualidad, está destinado en la localidad pontevedresa de Villagarcía de Arosa, donde le ha sorprendido la enfermedad de su mujer. A cargo de la pareja hay dos menores de edad: un chico de 14 años de una relación anterior de ella, y una niña, hija de ambos, de 7.

Incompatibilidades
“El problema pasa porque mi mujer, bajo los efectos de la quimioterapia que le es administrada cada 21 días, ha llegado a estar 17 en cama, teniendo yo que encargarme de los niños, las labores de casa y, claro está, de ella misma, pero cuando tengo que ir a trabajar ella se queda sola y a partir del próximo 5 de mayo la situación será insostenible”, explica este funcionario

El problema de esta familia pasa porque ella comienza un tratamiento de radioterapia “en La Coruña, a una distancia de nuestro domicilio de 120 kilómetros”. “Lo que se traduce en 240 kilómetros al día; todo ello prácticamente me obliga a dejar el piso en el que estamos, alquilar otro en La Coruña y dejar sin colegio a mi hija de 6 años, mientras que a mi hijo de 14 tendré que cambiarlo de instituto”, subraya.

En resumen, toda una odisea cargada de inconvenientes para una familia que, justo ahora, lo que necesita es transmitir paz y sosiego a una madre enferma. Por contra, si Luis y su familia retornan a Tenerife no solo evitarán el problema del traslado, sino que podrán contar con la red familiar de este tinerfeño, un recurso siempre importante en estos casos y del que carecen en Galicia. “Por si fuera poco, ella nota que el clima, el ambiente de Tenerife le hace bien. Cuando pasamos las vacaciones de Navidad en la Isla no quería volverse, pero no nos quedó otro remedio”, se lamenta Luis.

Si bien el policía nacional prefiere obviar los problemas que ha tenido que afrontar hasta ahora, sus compañeros gallegos saben bien que más de un día fue a trabajar tras dormir apenas dos horas, o que agotó hace tiempo todo tipo de compensaciones.

Algunas esperanzas
En cuanto a la respuesta de la Dirección General de Policía a su solicitud, lo que en principio fueron negros pronósticos parecen haberse despejado, aunque es pronto para cantar victoria, según explican dirigentes sindicales cuestionados por este periódico que, en este ocasión, prefieren mantener el anonimato. “No sé qué decidirán y yo estoy para cumplir mis órdenes; ojalá sea para bien”, responde, cauto, el funcionario.

Sin duda, el respaldo de tantos compañeros, sean anónimos o conocidos, y el interés de la opinión pública (ayer Luis fue entrevistado por varias radios canarias, empezando por el programa Despierta Tenerife, de Teide Radio) ayudarán a conceder un traslado tan oportuno.