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Coherencia – Por Francisco Pomares

   

Pedro Quevedo, diputado al Congreso por Nueva Canarias, ha explicado el voto a favor de la consulta catalana -que emitirá hoy en el Congreso- como fruto de la necesidad de ser coherente con la defensa de la convocatoria de una consulta similar, esta sobre el petróleo en Canarias. Lo que dice Quevedo es que lo que vale para Canarias debería también valer para Cataluña. Pero la premisa de partida es falsa: Quevedo mezcla churras con merinas. Cataluña ha solicitado al Congreso que transfiera al Parlament la capacidad legal para convocar consultas y poder así realizar el referéndum secesionista, algo que -de producirse- supondría una evidente cesión de soberanía. Lo que ha hecho el Gobierno de Canarias no es plantear un desafió a la soberanía, sino colocar al Gobierno de Rajoy ante la necesidad de significarse nuevamente por el petróleo oponiéndose a una convocatoria de consulta. Rivero dejó palmariamente claro que la decisión de esa convocatoria es decisión del Congreso, y además en ningún caso se trata de plantear ninguna pregunta sobre las aguas territoriales o la titularidad de competencias.

Es sólo una petición al Estado, con intenciones meramente propagandísticas de la posición canaria contraria al petróleo, como bien denunció en su día Román Rodríguez, al considerar la propuesta regional como “puro electoralismo”. Ahora se ha cambiado el discurso, probablemente porque Nueva Canarias quiere aprovechar la ola de desafecto con los partidos tradicionales para rascar por la derecha y por la izquierda. Pero Quevedo no se enfrenta a una cuestión de coherencia parlamentaria, sino a la necesidad de cumplir la instrucción de su partido para -de forma oportunista- proyectar ante el imaginario público español, la existencia de ‘otro’ nacionalismo en Canarias, distinto del que representa Coalición. Utilizar el referéndum catalán para lograr ese objetivo, comporta algunos riesgos locales, que pueden pasarle factura a Nueva Canarias a la hora de articular pactos locales tras las próximas elecciones. Las cosas se van a poner feas con Cataluña, y posicionarse por la secesión no es la mejor tarjeta de visita para hacer amigos. Pero eso es un puro futurible. Más hacia en el presente la supuesta coherencia de Quevedo queda desmontada incluso por su defensa parlamentaria de la consulta en Canarias. Y es que conviene no olvidar que Román Rodríguez, calificó la propuesta paulina de consulta popular sobre las prospecciones petrolíferas como “una pose” y -ya se dijo- “puro electoralismo”.