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CD TENERIFE-CD NUMANCIA> La contracrónica

Los Dalton se fueron de vacío

   
Julio Álvarez y Natalio regresaron al Heliodoro entre los silbidos de una afición que no olvida ni perdona. | FRAN PALLERO

Julio Álvarez y Natalio regresaron al Heliodoro entre los silbidos de una afición que no olvida ni perdona. | FRAN PALLERO

JUAN S. SÁNCHEZ | Santa Cruz de Tenerife

Pues sí que huele a Primera División. Huele en todos lados, fuera y dentro del estadio, fuera y dentro del vestuario, incluso fuera y dentro de la sala de prensa. A este Tenerife no le hace falta creer porque lo siente. Y como lo siente es capaz de hacer cosas como la de ayer, contra viento y marea, sobreponiéndose a los dos goles que pusieron en ventaja a un Numancia que llegó a la Isla como uno de los mejores visitantes de la categoría y se fue de vacío.

Y de vacío se fueron también los hermanos Dalton, Julio Álvarez y Natalio Lorenzo. Poco botín les quedaba por encontrar en el Heliodoro cuando hace ya años que lo saquearon al estilo western, sin pasamontañas ni nada. Y eso que el hispano-venezolano hizo todo lo posible por tomarse la revancha de los silbidos que recibió. Puso su guante a disposición de los sorianos, después de haberlo usado años atrás para vaciar la caja fuerte blanquiazul y casi le amarga la tarde a un Tenerife valiente.
La pareja de cuatreros aún defiende que la culpa de aquel traumático descenso no fue suya. Exclusivamente no, pero buena cuota sí que tuvieron. Aunque como los autores del atraco al tren de Glasgow, se fueron de rositas y con los bolsillos repletos de billetes para garantizar su jubilación.

Pero la de ayer no fue una historia triste, todo lo contrario. Por mucho que Natalio y Julito intentaran amargar la tarde a este Tenerife le va todo de cara. La única pega fue la lesión de Cristo Martín. Que lo del lagunero no sea más que un susto, aunque tenía muy mala pinta.

A Cervera le sale bien todo lo que al principio se le torcía. Entró Juanjo, el delantero que llegó a la Isla con peor racha goleadora desde Marcelo Santos el Romario de los pobres. Pero es que fue enfundarse la blanquiazul y anotar. El de ayer fue el tercero en muy pocos minutos, un tanto de muy bella factura, control orientado con el pecho y zurdazo sin dejarla caer para bajarle los humos al equipo de Anquela, al que no le hizo falta recurrir al banana lag que esgrimieron como excusa Sergi Barjuan o Alberto López. Le quedó la lástima a Juanjo de que con las prisas para obrar el milagro su gol casi no se celebrara, pero en cierto modo valió la pena porque lo mejor estaba por llegar.

Y es que Cervera pareció equivocarse con el cambio de Quique Rivero por Aridane justo antes del segundo tanto soriano y va el poca sangre y coloca un zapatazo desde el borde del área para dejar los tres puntos en casa y acabar con la maldición amarilla del ¡uy que te cojo!. Esta vez sí se atrapó al fantasma y el Tenerife se colocó por encima de su eterno rival. Sí, gracias al gol average general, pero por arriba, con un presupuesto cortito comparado con el destinado a los Apoño, Aranda, Valerón y compañía… pero por arriba.

Fue un grancanario precisamente el que puso por delante al Tenerife tras la enésima genialidad de Ayoze. Aridane estaba loco por marcar. Tenía pendiente un golito para dedicárselo a su pareja, embarazada de una niña que aún no tiene nombre. Tras el gol no pudo llegar al balón para albergarlo bajo su camiseta, pero con los brazos simuló una barriguita bien alegre, tan alegre como la parroquia blanquiazul que ha pasado en tres meses de sufrir a disfrutar, del vagón de cola a la locomotora que pide paso entre los favoritos a dar el salto de categoría.