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Democracia cadáver – Por Román Delgado

   

Hoy voy de prestado, y lo hago de principio a fin. Es lo que tiene haber aprovechado el domingo pasado con intensidad, hurgándolo todo. Ganas de rellenar, pocas tenía este lunes, y hasta pensé en dejar de someterme a tanto blanco de procesador de texto, que en ocasiones me marea, me irrita… Alergia circunstancial, quizá. Pero no… Esto de ninguna manera podía ser: los retos se mantienen salvo que uno entre en la UVI, y no ha sido el caso, por mucho que le pese a una tropa, los que para mí son granos monocromos que dan forma al núcleo de mi diana. Hoy voy de prestado, y es toda la verdad y nada más que la verdad. Para empezar, el título de la columna lo robé, pues lo puso antes Pablo Ordaz en El País, para dar entrada a una enriquecedora entrevista con el pensador y ensayista italiano Luciano Canfora, que, con mucha valentía, arremete contra tanto decorado putrefacto y tramposo en el que patinamos día tras día sin que pase nada de interés, algo que tenga verdadera utilidad para los débiles. Por si acaso, de entrada aconsejo que se pongan el cinturón bien apretado, que vamos hacia zonas con muchas curvas. Lo que Canfora dice a voz en grito resulta muy relevante por varias razones: primera, porque hay alguien capaz de alzar la voz con claridad cristalina; segundo, porque hay medios masivos que se apuntan a preguntarlo y a reproducirlo, y tercero, porque de una vez se deja ver el color gris. Canfora, que me alegró el domingo, sostiene que “[…] la democracia no es el hecho de que gobierne la mayoría después de hacer el recuento de votos, sino el Estado social, el hecho de que quienes no poseen la riqueza cuenten en la vida política y tengan el modo de hacerlo […]”. Y remata, esto a cuenta de las elecciones europeas: “[…] Los grandes grupos financieros que tienen un poder mundial e ilimitado pueden decidir el destino de todos. El Parlamento Europeo que elegiremos en mayo [el día 25] es un seminario universitario, no tiene ningún poder real, solo aquel de crear una clase de parásitos muy bien pagados, preciosísimos para el sistema, porque sirven para hacer ver que existe un parlamento y que Europa no es completamente antidemocrática”. ¿Qué les parece?

@gromandelgadog