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Desencanto globalizado – Por María Fresno

   

Se acabó la Semana Santa y con ella los días de vacaciones, especialmente para aquellos que han podido disfrutar de un tiempo lejos del trabajo [los que lo tienen, claro]. Los políticos han hecho lo propio, que también tienen derecho, digo yo. Pero, mientras tanto, en la Consejería de Hacienda, por ejemplo, espera el documento del Régimen Económico y Fiscal (REF), que parece que no termina de apuntalarse. En Empleo tienen la patata caliente del paro, que no es poca. A pesar de echar las culpas a Madrid por la falta de recursos, que no les falta razón, las cifras del desempleo suben y suben hasta colocar a Canarias entre las regiones de Europa con más paro. La Consejería de Presidencia prepara la Ley de Transparencia y lidia con un sector público descontento. En Educación está la reorganización de los comedores sociales y en Sanidad la eterna apertura de los hospitales del Norte y Sur. Y qué decir de Bienestar Social, donde la dependencia es el mayor dolor de cabeza de este departamento. Todos éstos son los auténticos problemas de Canarias: paro, listas de espera, educación, pobreza… Son los que realmente interesan, mucho más allá del petróleo. Me cuesta creer a la dependienta de una frutería preocupada por la instalación de una plataforma petrolífera frente a las costas de Canarias. Sin embargo, estoy segura de que pasa las noches en vela preocupada porque no llega a fin de mes, porque no puede pagar el uniforme o los libros de los niños o porque el banco no le da el crédito a su pareja para montar la empresa. Con este panorama llegamos a las elecciones europeas envueltos en deflación y, como se dice, con la soga al cuello. Estos comicios serán, sin duda, un termómetro que medirá la temperatura de la calle. Si las elecciones europeas han movilizado bien poco al electorado, en esta ocasión, con un desencantamiento global, me temo que el seguimiento será muy escaso. Solo hay que ver cómo los partidos políticos juegan en Europa: con un equipo juvenil. Mientras en España tengamos la idea de que Europa es de segunda, seguiremos presentando a las elecciones a políticos de segunda o a punto de la jubilación o incómodos en el propio partido. Aun así, en un par de semanas empezará la campaña. Promesas que, en la mayor parte de las ocasiones, no se cumplirán y que quedarán en la hemeroteca de los periódicos. En estos días se solucionará rápidamente todo lo que en cuatro años no se ha podido. Pasados los comicios y todos en sus sillones, la amnesia volverá, para quedarse cuatro años más.

@MariaFresno72