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A destiempo – Por Jorge Bethencourt

   

Algunos alcaldes de La Gomera le quieren mover la silla a Casimiro Curbelo, el presidente del Cabildo y secretario general insular del PSOE. Curbelo es el líder indiscutible del socialismo y de la política en la Isla y las encuestas le sitúan en posición de seguir contando con el apoyo mayoritario de los ciudadanos. Ha bastado con que Curbelo haya deslizado algún comentario sobre la posibilidad de no encabezar la lista al Cabildo en las próximas elecciones para que los pejeverdes se hayan lanzado sobre la pandorga de la silla insular. Es lo normal, porque en el universo de la política el vacío no existe: se rellena inmediatamente.

Luego está el modo canario de hacer las cosas. Cargarse a Curbelo para coger el poder queda chungo como argumentario político. Así que hay que elaborar un discurso para que la gente comprenda que se hace por razones más elevadas. Por ejemplo, porque en Madrid tuvo un follón con la policía cuando salía de un bar de copas de dudosa reputación (como diría aquel viejo profesor, de dudosa reputación son todos los demás; aquel era un bar de putas). O porque el líder regional del PSOE, José Miguel Pérez, ha visto con malos ojos el apoyo de Curbelo a los sublevados de La Palma, lo que mueve a pensar que Pérez apoya la operación contra el líder gomero.

Todo eso es caca de la vaca. El incidente de Madrid lo pagó Curbelo dimitiendo como senador. Algo que en este país es insólito, por cierto (y menos cuando todos los indicios hacen pensar que la policía cometió un flagrante abuso de poder). Y es bastante dudoso que el secretario general de los socialistas canarios, José Miguel Pérez, esté apoyando una operación contra Curbelo que ni le va ni le viene personalmente y que podría poner en peligro los apoyos electorales del socialismo en la Isla. Y menos cuando el propio Curbelo estaba considerando retirarse tranquilamente.
El asunto se reduce a que existen ambiciones locales para suceder a Casimiro una vez abierto el melón sucesorio. Pero claro, actuar a destiempo tiene sus problemas. El líder socialista estaba dispuesto a marcharse, pero dudo que esté porque le empujen. El pulso que le han echado puede convencerle para renunciar a la renuncia. Y dentro o fuera del PSOE, Casimiro Curbelo es capaz de ganar unas elecciones en la Isla. Al tiempo.

@JLBethencourt