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Empezaremos a sentir su soledad – Por Cecilio Urgoiti

   

Ha muerto Gabriel García Márquez, de quien aprendí a pasar tardes leyendo y a buscar en la segunda lectura todo lo que perdía en la primera, cosa esta que hacía precipitadamente, con el fin de comentar la obra, en el círculo de tertulianos que me reunía a diario, por pura inquietud política, en el kiosco de la plaza de la Paz. El tiempo me enseñó a ser prudente en la lectura y también en el comentario, pero he tratado de no falsear la verdad. Eso lo saqué de sus libros llenos de cuentos de verdad. Yo he leído Cien años de soledad tres veces. Hoy al recordar, tras repasar unos fragmentos, sentí tanta nostalgia y unos deseos incontrolables de volverlo a leer dicha obra.

Es alucinante observar cada personaje de esa obra como encaja en un mundo entrelazado por una misma historia, en medio de su cotidianidad y de su propia magia. Prometo volver a leerla y estoy seguro de que muchas cosas nuevas saldrán a mi encuentro en este cuarto repaso.
Gabo, don Gabriel, tenía sobre su mesa de trabajo 11 diccionarios. Allí todos los días los consultaba, pues una de sus obsesiones era lo ortografía y el bien escribir, cosa que ha quedado totalmente demostrado; solo basta leer sus obras. Un visitante, en su domicilio, le preguntó, señalando los 11 diccionarios, a lo que le dijo: “Ahí están, para que se peleen”.
Invito a leer con esmerado cuidado y mucha tranquilidad cualquiera de sus obras. Sería el mejor homenaje póstumo que le podemos hacer al Premio Nobel Gabo. Incansable escritor y mejor periodista. La profesión comunicativa pierde un maestro, del que cada uno se habrá quedado con algo de su enseñanza.
Me voy a buscar Cien años de soledad.