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Erupciones de izquierdas – Por Jorge Bethencourt

   

El Sur es una tierra que llora mientras canta. Y que hace puentes. Y siestas. Y se queja de todo. Y tiene gente que la lía en menos de lo que canta Julio Iglesias la canción de la nevera. Aquí abajo vivimos a la sombra del volcán. Y se nota.

José Miguel Pérez, el secretario general del PSOE en Canarias, es un político de Ikea. Modelo nórdico. Un tipo tranquilo, un intelectual, trabajador… O sea, lo que aquí en Canarias se considera un intruso. Por eso no entiende un carajo la política isloteña y le pasan cosas como la sublevación de los socialistas de La Palma. O la de El Hierro.

Román Rodríguez va con Nueva Canarias de coche escoba, recogiendo de la cuneta de la historia a los más valiosos decepcionados de la izquierda socialista. Coalición Canaria anda embebida -o sea, bebiendo- en su juego de tronos. Y en el PP las rivalidades se aguantan, porque para qué la van a liar si al final el que decide es el jefe, que está en Madrid.

Pérez no entiende que los pactos no se hacen por razones ideológicas, sino de oportunidad. Alpidio Armas gobierna con el PP el Cabildo de El Hierro como podría hacerlo con el Frente Nacional para la Liberación de la Cochinilla. Y en La Palma, a Pestana se la refanfinfla el relato de cómo llegó a poner las nalgas en el sillón del Cabildo. Los populares han sabido explotar las ambiciones de los socialistas y su rivalidad local con CC. Y también algunos dirigentes de Coalición Canaria se lo han puesto fácil.

Asier Antona ha actuado como una paciente carcoma trabajándose la destrucción del pacto canario. El pacto aguanta, pero al PSOE le están creciendo los enanos -sin copyright palmero- y a Coalición se le está subiendo a las barbas un nuevo nacionalismo de izquierda que puede dar la campanada en el próximo parlamento. Hay un tremor electoral que anuncia sarpullidos volcánicos. Esto es lo que hay. Un paisaje macarronésico en el que detrás de cualquier mato te salta un conejo.

Las europeas solo son un ensayo general, pero hay que ver lo histérico que se ha puesto el cuerpo de baile. Hasta en La Gomera echaron a correr antes del disparo. Salida nula. Los nervios.