X
trac tici tac > César Martín

Los escondidos – Por César Martín

   

Imposible no tomar partido. Es inevitable. Si uno abre bien los ojos no puede quedarse pasivo ante el abuso y la tiranía. Imposible echar la vista a un lado y no tener una opinión, un sentimiento. Luego hay que echarle el valor, el coraje. No arrugarse; plantear las cosas con seguridad y aplomo. Solo unos pocos tienen la convicción necesaria para llevar al extremo lo que se cree. Sin afiliaciones de ningún tipo ni radicalismos absurdos, teniendo a las personas por encima de todas las cosas. Gente que lucha agarrada al sentido común. Sin violencia. No se trata de embarcarse en las cruzadas ni montar una guerra. Los ideales los definen sobre la marcha, con la experiencia.

Nadie les dicta las normas. Algunos mezclan tendencias, no pasa nada, es innecesario escribir unos estatutos para regular lo que sienten. Siempre seguros de que el diálogo es la mejor opción, el respeto la mejor arma. Entienden perfectamente que por ceder no se pierde nada, no se muestra debilidad. En ocasiones hacen valer el silencio como una respuesta con sentido completo. Hay miradas que lo dicen todo. Hay emociones que marcan una época. Son esos que están dispuestos a sacrificarse por el vecino sin pestañear. Aquellos que ante la opresión son capaces de alzar la voz para decir verdades y denunciar mentiras. Los mismos que se enamoran aún en las peores condiciones. Personas que entendieron la vida de otra manera y se han comprometido más allá de lo que marcaban las reglas del juego. Renuncian a la comodidad que da la apatía y se embarcan en una aventura sin garantías. En ocasiones maltratados, perseguidos y asfixiados por el control de quienes no dejan ser. Ellos caminan con la cabeza erguida, con el aplomo que da estar convencido. No tienen miedo aunque tiemblen por dentro. Se la juegan una y otra vez. Lloran con la amargura del que lo ha perdido todo. Ríen con la felicidad del que se ve colmado de bendiciones. Aman sin reparo, a corazón abierto. Esos individuos son los que necesitamos. Esos, como diría el verso de Bertolt Brecht, “son los imprescindibles”.

@cesarmg78