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La estrella de los mares – Por Juan Pedro Rivero*

   

“¿Qué es una isla, Juanito?”, preguntó la maestra en clase.
-“Un trozo de tierra rodeada de mar por todas partes”, respondió él rápidamente.

Así ha sido para la inmensa mayoría la forma en la que aprendimos a distinguir isla de península, de continente, etc. Y lo aprendíamos con el orgullo se saber que nosotros vivíamos en una de las siete islas del Archipiélago de Canarias. Rodeados de mar por todas partes. Esta peculiaridad nuestra hace que los muelles, los puertos, los barcos, los marinos y pescadores debieran tener un lugar especial en la valoración de quienes tienen que garantizar el bien común de la sociedad. Digo “debieran” porque ningún sector está tan olvidado por todos como el de los hombres y mujeres del mar. ¿Por qué será? Como con el continente al que estamos más cercanos geográficamente; ¿por qué vivimos de espaldas a África y olvidados de la gente que se dedica a esta labor, tan dura como necesaria, del trabajo en el mar? ¿Qué sabemos de las tripulaciones de los barcos de mercancías que arriban a nuestros muelles y malviven en condiciones infrahumanas? ¿Qué sabemos de sus horarios laborales, de sus salarios, de sus derechos y deberes? Solo sabemos que si ellos funcionan, a nosotros nos llegan los productos de primera necesidad, la ropa y los productos de ocio, etc., etc., etc., Pero ahí están ellos. ¿Qué sabemos de cómo viven los hombres y mujeres que habitan en las bodegas de los grandes cruceros, que hacen funcionar esos grandes hoteles del “todo incluido” sobre las aguas y que atracan en nuestros muelles? ¿Cuál es su horario laboral? ¿Cuáles son sus derechos sanitarios? ¿Qué hacen cuando les toca librar pero siguen a bordo? ¿Cada cuánto están con sus familias? Esta semana la Delegación Diocesana de Pastoral del Mar organiza una semana de sensibilización y apoyo a los hombres y mujeres del mar en el muelle de Santa Cruz. En ese espacio pequeño y útil que es el Stella maris, la estrella de los mares, desde el que ofrecen a esas personas por todos olvidadas un sencillo servicio de acogida y acompañamiento, de información y ayuda a sus necesidades integrales.
Y, seguro estoy, pasará sin pena ni gloria porque seguimos de espaldas a esta realidad.

*RECTOR DEL SEMINARIO DIOCESANO
@juanpedrorivero