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Fidela Velázquez: “Las mejores sociedades son las que tienes escuelas potentes y poderosas”

   
FOTO | Sergio Méndez

FOTO | Sergio Méndez

VERÓNICA MARTÍN | Santa Cruz de Tenerife

Fidela Velázquez es una luchadora y una apasionada. Por eso es maestra de vocación. Habla de su profesión con cariño y respeto. Da a todo lo que dice un toque de seguridad difícil de encontrar. Acaba de jubilarse, a sus 60 años, de la docencia en Educación Secundaria. Seguirá en la superior como profesora asociada a la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Nos reunimos con ella en la sede lagunera de este prestigioso centro que ya no permite que su claustro viva lejos de las últimas tecnologías. Ella está al día. Se mantiene en las redes sociales y ahora que es oposición de su municipio: San Juan de la Rambla las utiliza como plataforma de expresión.

-¿Cómo se define?

“Mi vida ha estado marcada por la pasión. Pasión por la Educación. Pasión por la Política. Empecé como maestra y ejercí como tal 13 años. Cuando llega la LOGSE, me presenté a las oposiciones y las gané, de forma que luego fui profesora”.

-La palabra maestra tiene una connotación como de mayor cercanía pese a que se utilice -administrativamente- para designar los que imparten Primaria. ¿Se siente más maestra que profesora?

“Me siento más maestra, aunque sea profesora legalmente. Como maestra la frase que más me gusta es que te dedicas a dirigir aprendizajes afectivos y no solo efectivos. En Primaria el aprendizaje es más de contacto con los niños. Si eso lo mantienes en Secundaria es un hallazgo y si lo mantienes en la Universidad -como estoy haciéndolo en la UNED- logras objetivos importantes. Si no, no sería una pasión”.

-En los currículums educativos se suelen marcar las competencias efectivas pero poco las afectivas que tan importantes son, ¿no cree?

“Es vital. Este curso sabía que me iba a jubilar pero no les dije nada a mis alumnos hasta casi que llegó la fecha. De vez en cuando me pasaba por sus mesas y les daba un abrazo. Pues en la carta que me escribieron de despedida me escribieron ‘quién nos va a dar abracitos injustificados’. Los padres dejan en nuestras manos lo más importante que tienen que son sus hijos y no se lo dan a nadie sino a un maestro. Es lo más valioso que le puede pasar a una persona: la confianza absoluta del educador”.

-Sin embargo, muchos profesores se quejan de que ellos no son los que deben educar a los alumnos sino que esa es una responsabilidad de sus padres, ¿cree en el profesor instructor solamente?

“No. La sociedad funciona como las tribus. Todos los adultos deben conspirar -desde la perspectiva positiva- para que los jóvenes se conviertan en parte de esa sociedad. La sociedad necesita de la escuela. Si no existiera, habría más descontrol social. Las mejores sociedades son las que tienen escuelas potentes y poderosas. Eso es un salto histórico. Donde primero entra la escuela obligatoria y se propaga son en aquellas sociedades que necesitan propagarse. Y eso solo la familia no lo puede suplantar. La institución escolar es una gran desconocida. Forma a personas responsables para que formen la sociedad”.

-Ahora que se acaba de jubilar de su faceta docente, ¿qué se lleva?

“Me llevo mucho aprendizaje. He aprendido de mis alumnos, de mis compañeros, de mis padres… empecé a trabajar como maestra en Salud Alto que era el barrio había pasado parte de mi vida y ahí puse los cimientos de mi profesión de maestra. En el colegio público Las Delicias lo consolidé”.

-¿Las Delicias era un oasis en un barrio castigado como Ofra?

“Es un colegio especial. Se creó para compensar las desigualdades de ese extrarradio. Viví una situación social muy mala pero de esa gente aprendí la solidaridad. Tuve familias que renunciaron a comprarse un pequeño coche por adoptar a un niño que se quedó sin padres. Aquellos alumnos son mis amigos ahora. Fue una época mágica porque aprendí mucho de mis alumnos, de los padres y de un grupo de profesores que practicábamos el aprendizaje colectivo. Era el único centro de la zona que abría por las tardes para que los niños usaran las canchas y ellos mismos asumían la
responsabilidad de los espacios”.

-Tuvo experiencia posteriormente en Secundaria, en la fundación y dirección de algunos centros como el instituto de San Juan de la Rambla, en la dirección general de Ordenación Educativa o
dirigiendo la Escuela de Arte Fernando Estévez, ¿qué extrae de todas esas facetas

“Siempre digo que sigo teniendo una gran pasión por la enseñanza y lo achaco a cambiar mi visión sobre la misma con tantos cambios de actividad. Trabajar en currículums o integrar el lenguaje de signos en las aulas son cosas que te acompañan toda la vida. La dirección de los centros es muy interesante porque hay que planificarlos y tener clara la meta y trabajar desde la Consejería lo disfrutas también porque porque lo ves todo con más perspectiva…Dirigir la Escuela de Arte Fernando Estévez fue muy interesante porque me enseñó a mirar, me educó la vista”.

-Su otra faceta vital es la política. Es una socialista de convencimiento pero de carné tardío, ¿por qué?

“Me incorporo a las filas socialistas en 1993 porque pensé que tras perder la mayoría absoluta podía aportar algo de participación y de mirada critica. Fui simple militante del partido durante muchos años hasta que en 2003 me llama Antonio Martinón para entrar en la lista del Cabildo de Tenerife y salgo consejera”.

-¿Por qué acepta un cargo así?

“La política era otra de mis pasiones aunque como espectadora. Acepté porque la persona que me llamaba merecía todos mis respetos y sabía que iba a aprender esa cara de la política con rigor”.

-Del Cabildo, ¿cómo salta a presentarse a alcaldesa de su propio pueblo?

“Los compañeros de San Juan de la Rambla me lo pidieron… ¡Cómo no iba a aceptar! Opto a las elecciones de 2007 y crezco de cuatro a cinco concejales y en 2011 conseguimos la mayoría de los votos, aunque no mayoría absoluta”.

-¿Qué sintió usted cuando se vio con el bastón de mando del Ayuntamiento ramblero?

“Sentí una gran responsabilidad llegaba después de 24 años del mismo gobierno -primero de CDS y luego de CC- y tras episodios muy lamentables que dividieron a mi pueblo. Alguien tenía que abordar que un municipio tiene que vivir en paz y en libertad y no fracturados por intereses partidistas”.

-Para los que no vivimos allí nos costaba entender una división tan fuerte por la ubicación física del edificio del Ayuntamiento, ¿nos lo explica?

“La historia se remonta a después de la Conquista cuando las tierras de San Juan de la Rambla se reparten de manera desigual…”.

-¿En serio que los conflictos actuales tienen que ver con la Conquista?

“Sí. Ese reparto desigual llega al siglo XX. Los terrenos cambian de manos. Con la democracia hay más gente viviendo en la zona alta que en el núcleo donde hay muchos propietarios absentistas. Entonces, el alcalde, Manuel Reyes, capitaliza los votos de la parte alta durante 24 años…”.

-Y la división por el Ayuntamiento, ¿por qué ocurre?

“El alcalde comete un error histórico que hace que se avive el resentimiento del pasado entre los antiguos medianeros y la gente de la zona baja: decide quitar a la zona baja el único símbolo que representaba a la villa nombrada como tal por Alfonso XIII en el año 1925 y que representaba ese resplandor. Se lleva primero el Ayuntamiento y luego la capitalidad… Además esto ocurre tras 24 años de que el alcalde no cuide esa zona”.

-¿Aún se mantienen los rescoldos de todo eso?

“Era algo simbólico. Un error histórico que aún se paga”.

-Su paso por la alcaldía fue efímero porque a los 18 meses le hacen una moción de censura, ¿cómo lo analiza?

“La gente valoró mucho la vuelta a la tranquilidad. He llegado a pensar que los actuales socios de gobierno necesitaban alguien externo que pacificara el municipio pues el pacto estaba cerrado antes de 2011”.

-¿Qué logros considera que tuvo como alcaldesa?

“Primero tuvimos que ordenar la administración. Encontré una casa desordenada. Por ejemplo, el archivo histórico estaba en muy mal estado con documentos del siglo XVII destruidos por la marea. No había inventario de nada y empezamos a planificar el territorio. Dejé 36 proyectos que plasmaban nuestro proyecto para San Juan de la Rambla…”.

-¿Cuál es su idea para un municipio como este?

“San Juan es un municipio único: una pequeña maqueta de toda la isla. Nuestro proyecto consistía en potenciar la agricultura ecológica, el cooperativismo en este sector al tiempo que mejorábamos la zona costera y nos convertíamos en un punto atractivo de turismo de salud porque tenemos un clima maravilloso. Además, es una zona perfecta para actividades de ocio y tiempo libre…”.

-¿Eso hubiera supuesto la recuperación económica del municipio?

“Era una gran visión del municipio para nosotros. Eso hubiese generado una recuperación económica y de empleo importante en múltiples sectores. Ahora, ese proyecto no se ha podido ejecutar y el grupo de gobierno actual no tiene un proyecto propio tampoco. Las personas que asumen una alcaldía el proyecto debe ser la mejora integral de la ciudadanía y en este momento la prioridad debe ser el empleo. En 2012 se recuperó el empleo y en 2013 se perdió otra vez”.

-Teniendo ese ímpetu y con el proyecto ¿Cómo vivió la moción de censura?

“Lo veo con mucha tristeza porque dejamos proyectos presentados, por ejemplo a la Unión Europea, y han renunciado a seguirlos. Parece imposible que se pueda renunciar a dinero que pueda venir al municipio”.

-Usted llegó a denunciar a la Guardia Civil una situación de acosos y amenazas…, ¿por qué?

“Fue muy duro. En ese momento, por el día nos encargábamos de informar a los vecinos de la situación y por la noche recogíamos nuestras cosas en el edificio municipal. Una noche sí y otra también los concejales que AI (Agrupación Independiente de San Juan de la Rambla-Coalición Canaria) nos denunciaban a la Guardia Civil y venían a identificarnos. Estaban siempre fuera, llegaron a perseguirnos con los coches. Llegué a contratar a un detective privado porque creía que había un peligro real. Temía que se produjeran enfrentamientos. Había vecinos que tomaron la decisión personal de acompañarme con su coche por lo que pudiera pasar”.

-Todo eso suena a película…

“Cuando tuvimos la última reunión en San José, al llegar había una treintena de efectivos de la Guardia Civil… les pregunté que qué hacían allí y me respondieron que eran ‘órdenes de arriba’. Era todo muy pasado de rosca”.

-No parece que estemos hablando de algo democrático…

“No suena ni a democracia ni a San Juan de la Rambla. Estos vecinos son nobles y buenos que viven en una colaboración. Ha sido una situación muy lamentable. No es bueno que un pueblo sea conocido porque los gobernantes no mantienen la talla. No me canso de pedir perdón y de decir que no identifiquen a San Juan de la Rambla por esto sino por la gastronomía, al naturaleza y otros tantos atractivos. Da mucha tristeza”.

-Uno de los últimos acontecimientos detenido al alcalde, Tomás Mesa (PP) en estado de embriaguez… ¿Cómo lo califica?

“En los 18 meses que fui alcaldesa, Mesa no dio ningún escándalo. Después de la moción un día tuvimos que abandonar un pleno porque el alcalde no estaba en situación de dirigirlo. La gota que rebosa el vaso es el accidente de Tres de Mayo. Como oposición reiteramos la petición de dimisión y hemos pedido encarecidamente a sus socios de gobierno que lo ayuden y que le insten a curarse. Lo que viene pasando es que es una persona enferma. Lo han inhabilitado para conducir vehículos pero conduce el destino de la vida de los rambleros. Eso lo sufre el municipio”.

-Con todo esto, parece claro que se presenta otra vez a las elecciones, ¿verdad?

“Tengo el compromiso con mis compañeros, con el municipio y conmigo misma porque en 18 meses no dio tiempo de encaminar la meta de modernizar San Juan de la Rambla. El gran reto está en poner al municipio en el lugar que le toca como puerta de entrada al noroeste, con recursos propios y con una agricultura que tiene que solucionar su gran problema con la comercialización”.