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Las hijas, en un centro, y la madre, en el Carnaval de Los Cristianos

   
La madre, con su nuevo acompañante, y dos imágenes del interior de la cueva de Montaña de Guaza. | EXPRESS La madre, con su nuevo acompañante, y dos imágenes del interior de la cueva de Montaña de Guaza. | EXPRESS La madre, con su nuevo acompañante, y dos imágenes del interior de la cueva de Montaña de Guaza. | EXPRESS
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La madre, con su nuevo acompañante, y dos imágenes del interior de la cueva de Montaña de Guaza. | EXPRESS

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

Apenas se lo podían creer, pero no tienen dudas de que era ella. Uno de los intervinientes en el servicio de las dos niñas a las que la Policía Turística de Arona rescató de una cueva de Montaña de Guaza en la que vivían se topó a la noche siguiente con la madre. Él estaba velando por la seguridad del Carnaval de Los Cristianos; ella asistía al mismo.

No fue el único que la vio ese viernes por la noche, la segunda en que las dos pequeñas tuvieron que dormir en un centro de acogida del Gobierno de Canarias a la espera de que las autoridades decidan sobre su futuro. En su pueblo natal nadie se explica semejante cambio de una eficiente trabajadora del Ayuntamiento y antigua componente del coro de la Iglesia que decidió pasar las vacaciones de Navidad en Tenerife. Sus nuevas compañías pueden ser la clave de tal transformación.

El pasado
Lohmar es un apacible pueblo residencial de unos 30.000 vecinos en el que abundan los trabajadores que, todos los días, van a la cercana Colonia a trabajar. La madre de las pequeñas, que vivía en un piso de un edificio de tres plantas tras divorciarse del padre de ellas, hoy dado por incapaz de asumir sus responsabilidades paternofiliales, se encargaba desde 2007 de buscar canguros para los niños de 1 a 3 años de edad.

Este servicio es gratuito en Alemania, y tal y como explica el propio Ayuntamiento de Colonia en un comunicado, las referencias sobre la labor de esta mujer eran buenas. En el pueblo también gozaba de buena reputación.
Lo que pasó en Arona

Y en estas llegaron las vacaciones navideñas en Tenerife. Las niñas dijeron en el pueblo que iban a una casa con piscina y jacuzzi de la que no se tiene noticia. Cuando tenían que volver, la madre avisó a una vecina de que le cuidara los gatos porque se retrasaba pero nada dijo al Ayuntamiento, que le rescindió el contrato y le exigió que devolviera la tarjeta de crédito.

Los abuelos maternos, inquietos, avisaron a las autoridades canarias vía consulado, y la Policía Turística de Arona encontró a finales del pasado enero a la madre y a las niñas en una zona de acampada anexa a la playa del Callao, donde ya vivía desde hace unos meses con dos compatriotas el tanzano que hoy siempre acompaña a la madre. Dos meses después llegó el rescate en la cueva.

La pareja
Tal y como la propia interesada manifestó al diario sensacionalista alemán Bild, ahora es la novia del tanzano, un varón de 42 años natural del referido país africano. De él se sabe que tuvo una orden de alejamiento que ya no está en vigor y que fue arrestado una semana antes del rescate de las niñas por un incidente acaecido en la zona de acampada. No está requerido por juzgado alguno.

Mientras tanto, las niñas, que este año cumplen 11 y 8 años, siguen en el centro a la espera de su inminente retorno a Alemania. En ello se afanan las autoridades de aquí y de allí.

Vivir en las calles de Los Cristianos de la mendicidad… y de vender la exclusiva
Perdido su trabajo y cerrada cualquier posibilidad de seguir con las niñas, la mujer de nacionalidad alemana que dejó a sus propias hijas en una cueva de Montaña de Guaza vive ahora, según explicó a Bild, en las calles de Los Cristianos de lo que la gente de buena voluntad le regala. A ello hay que añadir las cantidades que pudo haber ingresado por su entrevista exclusiva al citado diario sensacionalista, o quién sabe si a alguna cadena de televisión alemana de relumbrón que también envió a un corresponsal para cubrir esta noticia, adelantada en exclusiva por DIARIO DE AVISOS en su edición del pasado día 28.

Esta mujer pasará así a engordar la lista de turistas y/o emigrantes que, al socaire del Estado de Bienestar (más bien de lo que resta por demoler), terminan vagabundeando en las calles de las zonas turísticas de las Islas. Este colectivo, que bebe de fuentes tales como el desarraigo y la miseria, presenta retos difícilmente asumibles para los servicios sociales locales, desbordados por una problemática que abarca desde la salud mental a las adicciones.