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Interés de un empresario taurino en promover festejos en la Isla

   
Numerosas empresas instalan plazas de toros desmontables. / DA

Numerosas empresas instalan plazas de toros desmontables. / DA

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

El debate sigue encima de la mesa. A la espera de que el Gobierno de Canarias pueda llegar a un acuerdo con el Ejecutivo central sobre la ley que declara la tauromaquia como patrimonio cultural, distintos sectores de la sociedad isleña se han posicionado ya a favor o en contra de una posible vuelta de las corridas de toros al Archipiélago. En este sentido, y según ha podido confirmar este periódico, un conocido empresario taurino ha iniciado los primeros contactos para promover festejos de este tipo en la Isla a medio plazo. Esta persona, que de momento prefiere conservar el anonimato, tiene una amplia experiencia en la organización de ferias y espectáculos taurinos en Andalucía y la Comunidad Valenciana, y también ha impulsado corridas y novilladas en Francia, Portugal, México y Colombia.

“Es una idea que se planteó hace unos años, que quizá podamos retomar ahora si se modificara la actual ley canaria de protección de los animales”, explicó ayer al DIARIO este empresario, que tiene vínculos personales y profesionales con Canarias. En su opinión, no tendría por qué cuestionarse la actual legislación isleña, porque “existen varios espectáculos taurinos en los que no hay sufrimiento animal, como los festejos de recortadores, las novilladas sin picadores o los forçados; incluso festejos humorísticos, como los del bombero torero y otros similares”. “Hablamos de un divertimento orientado a turistas, con todos los permisos y licencias pertinentes, que podría generar importantes ingresos para los municipios en los que se llevara a cabo”, recalca este empresario, que confiesa haber tenido ya una conversación con un turoperador respecto a la posibilidad de ofrecer paquetes turísticos que incluyan estos festejos, como ocurre en otras regiones. “No quiero entrar en polémicas, porque estamos hablando de una fiesta nacional, que puede gustar más o menos, como ocurre con otras muchas”, subraya el empresario, quien insiste en que “hay mucha gente a la que no le gustan los parques zoológicos o los peleas de gallos, y no se ha puesto el grito en el cielo por el trato que se le da a los animales en estos casos”. “Es un espectáculo como muchos otros, que tiene aficionados y detractores, pero genera mucho dinero y puestos de trabajo”, expone el empresario, quien, no obstante, deja claro que “mientras no se den todas las garantías legales no nos vamos a mover, porque es una inversión importante”.

No en vano, en el hipotético caso de que volvieran a celebrarse eventos de este tipo, estaría por ver si algún ayuntamiento concede la preceptiva licencia para montar una plaza de toros portátil o desmontable, un coste al que habría que sumar el traslado de los animales de la Península y de la propia organización del festejo.

“Llevamos más de 20 años organizando espectáculos en España, Portugal, Francia y América, y somos muy respetados en el mundo taurino, pero hoy en día llevar a Canarias una corrida de toros es casi inviable; por eso, hablamos de otro tipo de festejo”, asevera el empresario, que también es consciente de las repercusiones sociales que tendría una iniciativa así. “Volver a llenar el hueco que dejaron los toros en las Islas es difícil, pero nos consta que todavía hay muchos aficionados, porque en Canarias hubo tradición y hasta buenos toreros”.

La polémica por la declaración de la tauromaquia como patrimonio cultural no es exclusiva del Archipiélago. Castilla y León, Murcia, Madrid y Castilla-La Mancha han declarado la Tauromaquia Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial, blindando con ello la fiesta taurina y evitando con ello la prohibición de la celebración de corridas de toros, como ocurrió en Cataluña. Asimismo, Navarra aprobó en 2010 una declaración institucional con la que reconocía la tauromaquia como patrimonio cultural inmaterial, y Francia inscribió las corridas de toros como patrimonio cultural inmaterial por considerar que estos espectáculos constituyen un aspecto significativo de la historia. Incluso el país galo impulsa su reconocimiento por la Unesco como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, objetivo que también persigue el Plan estratégico nacional de fomento y protección de la tauromaquia (Pentauro) y la propia Ley de la Tauromaquia de 2013.

El colectivo nacional en defensa de los animales pide “firmeza” a Canarias

La Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (ANPBA) ha pedido formalmente al Gobierno de Canarias -en un escrito dirigido al Comisionado para el Desarrollo del Autogobierno y las Reformas Institucionales- que en las negociaciones que se inicien en la Comisión Bilateral de Cooperación con el Ejecutivo central para resolver las discrepancias existentes entre la legislación autonómica y la Ley de la Tauromaquia, “se mantengan las prohibiciones legales de maltrato, crueldad o sufrimiento hacia los animales, de modo que la tauromaquia no tenga cabida legal en la Comunidad Autónoma, sobre la base de las competencias exclusivas que ostenta La Comunidad Autónoma en materia de cultura y espectáculos”. “Máxime, cuando la legislación canaria de protección animal adquirió firmeza al no haber sido recurrida ante el Tribunal Constitucional en los plazos previstos por la ley”, recalca la ANPBA.