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José de Anchieta, primer santo lagunero – Por Esteban Afonso Rodríguez

   

El anuncio realizado el pasado 27 de febrero por el arzobispo brasileño Raymundo Damasceno de que el Padre Anchieta sería canonizado durante 2014 ya supuso una alegría inmensa para quienes confiábamos en que, más pronto que tarde, ese viejo sueño se haría realidad. La felicidad es hoy aún mayor. Llegó el día en que el papa Francisco firmó el decreto que eleva a los altares a nuestro paisano; ese momento tantas veces deseado por la Hermandad que lleva su nombre y por tantos católicos y personas que admiran su obra. Nacido en La Laguna en 1534, San José de Anchieta es uno de los personajes con una mayor trascendencia en la historia del Archipiélago. Viajó de Tenerife a Coimbra, en Portugal, y de allí a Brasil, donde su figura adquirió la grandeza que hoy se le asocia y que ha llevado a su canonización. Siempre afable, se entregó a tareas de evangelización y demostró no solo una categoría humana de primer nivel, sino unas especiales virtudes que le serían reconocidas por la iglesia en 1736, para, en 1980, ser declarado beato por el Papa Juan Pablo II. Además de sus acciones más nobles, el Padre Anchieta también fue un polifacético: lingüista, arquitecto, poeta, médico, ingeniero, literato… Un hombre bueno y culto que puede servir de ejemplo para todos, y cuya canonización supone un atractivo más para La Laguna. Por eso, y por todo, una comisión ha venido trabajando para conseguir que este nombramiento cuente con el boato que merece en nuestra ciudad, donde pretendemos que se desarrolle un ambicioso programa de actos que se prolongará hasta el mes de junio, cuando se celebra la festividad en honor de un lagunero que participó en las fundaciones de las ciudades de Sao Paulo y Río de Janeiro. Queda claro que, si la presencia y fuerza de San José de Anchieta en La Laguna siempre fue especial, a partir de ahora lo será más. Al cariño con el que siempre fueron vistas las imágenes que se encuentran en la Catedral y en la rotonda de acceso a la avenida de La Trinidad, se unirá la nueva condición del misionero jesuita al que estas representan, siempre querido y destino de muchas oraciones de los tinerfeños y canarios. El mismo que desde ayer es el primer santo de La Laguna.

*HERMANO MAYOR DE LA HERMANDAD DE CABALLEROS DEL PADRE ANCHIETA