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El juez Silva, espejo latinoamericano – Por Gerardo Daniel Settecase

   

El Gobierno español encabezado por Mariano Rajoy, particularmente critico con algunos Gobiernos latinoamericanos por su parte autoproclamados “progresistas”, debiera no incurrir en los mismos abusos que estos cometen, pues el caso Blesa-Silva, en que un juez de la Audiencia Nacional es juzgado por enviar a prisión a un estafador bancario, imita muchos de esos abusos. Como el de los Botín, imputados en Argentina tras el corralito (2001), pero que por ordenes presidenciales trasmitida a los jueces bajo amenazas, la causa acabó prescripta al igual que contra autoridades del Santander, la Banca del Lavoro y el City Bank entre otros.

Situación repetida durante los “tequilazos” mexicanos y el corralito ecuatoriano, que acabaron con políticos y banqueros libres y más ricos, y ahorristas esquilmados e indefensos. Y ante la previa y vergonzante expulsión de Baltasar Garzón, todo el abanico político español debiera concluir que, sumado el caso Blesa-Silva, esto terminará como en Venezuela, donde una jueza está en prisión, o en Argentina, uno exiliado solo por caprichos presidenciales, mientras jueces sumisos ostentan riquezas de origen dudoso, representando así el fin de la División de Poderes.

En 1802 alguien advirtió de consecuencias y riesgos de permitir excesivo poder a los banqueros: “Pienso que las instituciones bancarias son mas peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo permite un día que los bancos privados controlen su moneda, bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero con la inflación, enseguida con recesión, hasta el día en que sus hijos despertarán sin casa y sin techo sobre la tierra que sus padres conquistaron”.

Era Thomas Jefferson, presidente de Estados Unidos, advirtiendo hace dos siglos que, como van las cosas, Blesa algún día puede presidir España.