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Lecciones (no) aprendidas – Por Rafael Muñoz Abad*

   

Los muertos negros ni pesan ni suman igual que los blancos y eso es algo que la historia más reciente así lo viene demostrando. Sumidos de lleno en las “celebraciones” por el genocidio de Rwanda, la comunidad internacional parece no querer saber nada o muy poco de lo que se está gestando en Centroáfrica. Eso es asunto de los franceses pues la finca fue suya y allí tienen aún muchos intereses. De la misma manera que la carnicería ruandesa se cocinó durante años de desigualdades, acrecentadas a lo largo de la administración colonial belga y advertidas a la ONU por Roméo Dallaire, el clima de sectarismo y enconamiento religioso, que entre cristianos y musulmanes se vive en Bangui, será la raíz de un futuro baño de sangre. Después de las lecciones de Somalia, a occidente le viene muy bien que Francia siga siendo el gendarme que día sí y día también tenga que bajar a poner orden en buena parte de Africa o al menos en sus excolonias. Descampados en los que sus disimulados y fuertes intereses bien justifican el preposicionamiento militar o el envió de la Légion Étrangére. Lo peor que le puede suceder a una guerra negra es, y por aquello de la afirmación inicial, coincidir con un conflicto blanco. En 1994 bastante tenía Europa con lo que en los Balcanes acontecía como para preocuparse de lo que sobrevenía en un minúsculo país llamado Ruanda. Los belgas se fueron y París [aún] debe explicar su proceder; más cuando Bruselas ya ha desclasificado material en el que afirmó suscribir las tesis francesas al respecto. Menudo estercolero moral. Centroáfrica sufre un escenario donde las milicias cristianas llaman al linchamiento de la minoría musulmana que huye hacia el vecino Chad de mayoría árabe. Francia despliega sus militares y esto ya va cumpliendo etapas para ser otra Ruanda en potencia: brotes de limpieza étnica, desplazamiento de población, revanchismo y de fondo, la crisis de Ucrania para eclipsar lo que pueda estar gestándose en el corazón de Africa. Y es que por muchos diamantes que se escondan en el subsuelo de la República Centroafricana, un conflicto blanco siempre pesa más que uno negro.

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