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Manifiesto del Movimiento Republicano Popular (y II) – Por Cecilio Urgoiti

   

Estamos convencidos de que hay otras alternativas, que permitirán superar el pertinaz fracaso, a la hora de administrar el bloqueo económico y la degeneración de nuestra vida política. Sabemos que lograremos encauzar el rumbo de nuestra economía. Estamos convencidos de que lo podemos hacer y queremos hacerlo juntos, como sociedad culta y avanzada que lo somos. Debemos acabar con los privilegios de los banqueros. Es necesario garantizar la financiación, disponiendo de entidades públicas que concedan créditos de bajo interés a las empresas. No podemos olvidar que si el capital en manos de la banca es superior al PIB de este país, el Estado está en manos de la banca
Existen otras fórmulas más equilibradas, para que los ingresos privados y públicos reactiven la economía, quedando bien entendido que eso fuerza a repartir la riqueza de otra manera, evitando su concentración en pocas manos. Para ello es necesaria una seria reforma del sistema fiscal, con el objetivo de combatir el fraude y la evasión fiscal. Es necesario también, el aumento del salario mínimo, la reducción de la factura familiar e hipotecaria, que afecta a millones de familias. Es de capital importancia implantar una economía basada en el eco-socialismo, unido a una economía de bienestar keynesiana y el establecimiento de un federalismo de Estado con libertad creativa.

El pago de nuestra deuda ha de replantearse y hay que hacer frente a exigencias que se imponen en Europa de mano de los grandes financieros, auténticas aves de rapiña. Incluso, si hiciera falta, podemos replantearnos los términos de nuestra pertenencia al euro y a las instituciones europeas. Para el mantenimiento de los servicios de pensiones o atención a la dependencia, o los servicios públicos de salud universal, educación, así como garantizar el derecho a la vivienda o disponer de un potente sistema de investigación de I+D+i, debe de tenerse en cuenta, siempre la exclusión del mercado privado, como sostén y garante de tales servicios. Lo que se pretende es la auténtica garantía del bienestar social, con su fomento en el propio Estado. Para conseguirlo es necesario la puesta en práctica de un proceso democratizador.

Lucharemos para alcanzar que en Canarias se viva políticamente con una democracia participativa del pueblo y para el pueblo. Que nos gobiernen políticos identificados con la honradez y a base de dignidad, empuje y eficacia, con el fin de ser gestores de todos los servicios públicos que una sociedad avanzada demande. Ya nos hemos cansado del victimismo que denotan a diario los gobernantes de esta tierra, achacando todos los males a un Gobierno central, que obviamente los tiene. Con esa fórmula escurren el bulto y tratan de pasar como víctimas cuando son auténticos ejecutores de los dictados estatales o europeos.

Por otra parte, frente a la voluntad manifiesta del pueblo canario, expresada en el referéndum de 1986 de no formar parte de ninguna alianza militar, destinada a la agresión imperial contra los países de nuestro continente, el Gobierno canario, en connivencia con el del Estado, ofrece nuestra posición geográfica como base de retaguardia para la rapiña imperialista. Como republicanos y republicanas exigimos la recuperación de la soberanía popular.

Esto significa:

1º) Un referéndum vinculante sobre la forma de Estado, monárquica o republicana, y también, simultáneamente, el ejercicio del derecho de autodeterminación del pueblo canario.

2º) De acuerdo con lo decidido en referéndum vinculante, la apertura de un proceso constituyente, que posibilite una verdadera democracia participativa libre de los lastres del actual sistema. Por la plena democratización participativa y asamblearia, por un régimen verdaderamente laico y aconfesional. Por una economía eco-socialista y al servicio del bien común. Ciudadanas y ciudadanos, gritemos: ¡Viva la República!