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“Me gusta capturar las emociones: la verdad de la gente”

   
Autorretrato de Patri Campora en La Concepción. | P. C.

Autorretrato de Patri Campora en La Concepción. | P. C.

Por Verónica Martín

Patri Cámpora es una cara muy conocida en el mundo audiovisual canario. Tuvo responsabilidades técnicas importantes, primero a cargo de la Tenerife Film Commission y, posteriormente, fue la responsable de Plan Canario Audiovisual. Como muchas de las mujeres que aparecen en estas páginas, un día decidió dejarse llevar más por su corazón que por su cabeza, escucharse y perseguir su sueño que era mucho más sencillo que la burocracia política con la que convivía. Ella quería crear. Primero, creó ropa pintada con motivos marinos que regalaba entre sus amistades y después recuperó la primera pasión que la llevó hacia el mundo audiovisual: la fotografía. Ahora dice, simplemente, que es feliz. Ahora ya su hija puede decir en una sola palabra y concreta la profesión de su mamá.

-Siempre ha estado vinculada al mundo audiovisual, ¿cómo se decantó profesionalmente por esto?
“Cuando acabé mis estudios de Bachillerato descubrí que existía una Diplomatura de Fotografía en el CEU San Pablo de Valencia. Era un momento muy especial porque todos mis amigos elegían estudios como Derecho o Empresariales. A Audiovisual llegué porque esa diplomara finalmente no se llegó a oficializar así que nos dieron la oportunidad de cursar Comunicación Audiovisual. El año que estudié fotografía fue el más feliz de mi vida”.

-¿Era de esas niñas que se compró una Zenith con 14 años?
“Cuando era adolescente, me regalaron en Navidad una Practika y con ella y el libro La fotografía paso a paso de Michael Langford empecé a adentrarme en este mundo”.

-¿Entonces, lo suyo es absolutamente vocacional?
“Sí, aunque también de niña quería ser periodista y, posteriormente, también realicé estos estudios. Siempre me ha gustado pintar, escribir… Soy una persona creativa”.

-Pero su camino laboral se enfocó más hacia la televisión, ¿qué le aportaron los platós?
“Mi marido y yo nos conocimos en Valencia y ambos éramos de la Isla. Cuando acabamos los estudios decidimos volver. Conseguimos trabajo en Televisión Tenerife (TVT) que fue una gran escuela para muchos profesionales”.

-Era el momento del boom de las televisiones locales, cuando los empresarios invirtieron en este tipo de negocios y llegó a haber tantas cámaras que se colapsaban las ruedas de prensa…
“Sí, en ese momento había mucha inversión privada. Los empresarios quizá pensaron que así estarían más cerca del poder, pero eran negocios con muchos gastos y, poco a poco, fueron cerrando a medida que no se cumplían las expectativas. Para nosotros fue una gran escuela de la que salieron muchos profesionales de la Televisión Canaria actual. Fue un momento fantástico donde pudimos poner en marcha todo lo aprendido y teníamos una programación completa con informativos, programas culturales… de todo”.

Patri Campora. | P.C.

Patri Campora. | P.C.

-Pero la gran oportunidad para muchos periodistas en ese momentos fue la creación de Televisión Canaria, ¿verdad?
“Muchos de nosotros teníamos la intención de entrar en la televisión pública canaria. Nunca llegué a trabajar en esa casa porque cuando se hicieron las pruebas nos cogieron tanto a mi marido como a mi. Nos ofrecían ser realizadores pero uno en Gran Canaria y otro en Tenerife. Entonces, decidí rechazar el puesto y… esa decisión cambió mi rumbo”.

-Es curioso como algo doméstico puede llegar a modificar el resto de tu vida…
“Sí, porque me fui a TVE a hacer una sustitución como montadora por ocho meses y de ahí otra compañera me recomendó para la productora La Mirada donde empecé mi trayectoria en el mundo del cine…”.

-Esa experiencia le sirvió para desempeñar sus labores posteriormente en el lado de la Administración, ¿qué papel juega lo público en este sector que parece estar siempre en crisis?
“Es importante venir del sector para poder dar servicio a los profesionales porque te puedes poner en su piel fácilmente y pude traducir las necesidades del sector a los políticos…”.

-¿Es tan imprescindible el apoyo de la administración para la industria audiovisual?
“Sí, porque cualquiera producción necesita un gran esfuerzo económico. En España necesitas la protección del Gobierno para que pueda salir adelante porque de lo contrario, nos comerían los de fuera. Hay que proteger la cultura”.

-¿El cine debe estar toda la vida subvencionado para sobrevivir?
“Lo ideal es que entre el capital privado. En las empresas donde está el talento no suele haber dinero. Lo ideal es que los inversores se asocien al talento y, luego, que el público responda. Por eso he insistido mucho en que hay que hacer un cine desde Canarias para el mundo porque estos productos necesitan rentabilizarse y aunque no sea así que pueda conectar con mucha audiencia en el mundo… Es el gran reto: la internacionalización del cine canario. Que la gente no tenga un producto de autoconsumo y no quedarnos en la autocomplacencia”.

-Tras su faceta como responsable del Plan Canario Audiovisual en Canarias Cultura en Red, ¿cree que los políticos entienden este sector como una prioridad o una oportunidad para Canarias?
“En alguna etapas sí como cuando Adán Martín era presidente y Dulce Xerach Pérez, consejera de Cultura. Ellos entendían que era un sector con grandes posibilidades económicas…”.

-¿Qué opina ahora cuando en los últimos años han venido grandes producciones cinematográficas a rodar a Canarias? ¿Es resultado de toso ese esfuerzo anterior?
“Estoy muy orgullosa de esto y se demuestra que el camino del impulso de algo así era a medio o largo plazo. Ha sido el trabajo de la Tenerife Film Commission desde el año 2000, antes de que yo estuviera, hasta ahora. Ha sido una labor intensa para poder entrar en las grandes producciones y también hay que tener en cuenta que esto tiene que ver con las condiciones fiscales de Canarias frente al resto de España o de Europa…”.

-¿Estas superproducciones podrían ser también la salvación del cine canario de una manera indirecta?
“Son cuestiones paralelas pero que unas dan soporte a otras. La salvación de muchos profesionales han sido las superproducciones ya que les dan empleo y, además, trabajar con los grandes les suponen también oportunidades y un gran aprendizaje. Hay que llevar la política audiovisual a la producción local para dar nuestra visión de la idiosincrasia canaria y, luego, promover las grandes superproducciones para que se pueda vivir de darles servicios”.

-Tras once años en esa responsabilidad administrativa, decide dejarlo. ¿Por qué?
“En 2010 tuve un punto de inflexión y ya en 2011 me decidí. Por una parte, estaba apoyando a los profesionales, algo que me gustaba mucho pero que impedía desarrollar mi parte creativa. También ocurría que aunque yo era un técnico pero estaba muy expuesta y en muchas ocasiones se me consideraba como si fuera un político y para mí eso era un gran peso. No era capaz de separar el yo cargo público con el yo persona… y me quemé”.

-¿Cómo inicia su proceso de cambio?
“Empecé a trabajar con una coach sabiendo lo que no quería y descubriendo qué quería hacer con mi vida… En un proceso así tu misma te sorprendes porque pensaba que debía seguir con mi trayectoria convirtiéndome en consultora pero me di cuenta de que eso no es lo que realmente quería: yo era feliz sacando fotos y pintando pescaditos”.

-¿Y de ahí surgió La casa de la playa?
“Ya había surgido pero solo en mi ámbito privado donde, desde 2004, empecé pintando callados para decorar mi casa y luego camisetas, sábanas…”.

-Y se convirtió en una marca…
“Es muy curioso porque la primera cosa que pinté fue precisamente el logo que ahora utilizo. Desde entonces no lo he modificado. Lo único que ha cambiado es el concepto… Ahora me nace más hacer fotografías pero sigo compaginando ambas cosas. Durante estos años pintar era mi terapia para desconectar y desarrollar mi parte creativa”.

-¿Ahora fotografía emociones?
“Es mi concepto de fotografía. Me gusta es capturar las emociones, la verdad de la gente, el alma. No me interés tanto la apariencia como que la foto trasmita verdad y autenticidad. Me gusta poder captar la belleza de las personas, el lado más positivo, el más luminoso siempre…, que salgan lo mejor posible pero sin artificios. Fotos elegantes y limpias. Quiero crear imágenes que duren en el tiempo y que formen parte de los legados de las personas a las que fotografío”.

-¿Es una nueva fotografía familiar?
“Mi género es el retrato y también me apasiona fotografiar a niños, a madres con sus bebés y a la gente en sus espacios. Me interesa el roce, los momentos y que se refleje la personalidad del fotografiado. También me interesan mucho las mujeres y los emprendedores”.

-¿Qué se lleva el fotógrafo de cada uno de esos instantes?
“Cuando he emprendido un cambio en mi vida de esta forma debe ser para nutrirme de lo que hago y empaparme de la energía de gente luchadora y valiente… de la gente que asume los cambios”.

-Parte de esas personas a las que ha fotografiado se pueden ver en una exposición en el restaurante La Concepción en estos momentos…, ¿qué significa esa muestra?
“Estaremos, en principio, hasta el 22 de abril. La exposición la forman una serie de retratos que se tomaron a lo largo de este año en ese restaurante. La historia empezó porque estaba haciendo una sesión por la zona y comenzó a llover, pedimos a la dueña (Concha) que nos dejara entrar y sacar algunas fotos dentro y descubrí una luz tan espectacular que completamos la sesión dentro. Luego, fui haciendo más fotos allí y al darme cuenta de que había un trabajo con coherencia como para exponer”.

-Perseguir un sueño o descubrir uno que estaba dormido… ¿es posible?
“Sí. Uno puede ser mucho más feliz haciendo lo que te gusta que lo que se supone que puedes hacer. Cuando cumplí 40 años mi familia me regalaron una supercámara y me dijeron, no es un regalo, es una inversión. Y ahora me estoy permitiendo seguir ese sueño”.

-¡Lo conseguirá!
“Estoy convencida”.