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La mutilación de animales en Arona no responde a los ritos habituales

   
gato mutilado rito satánico

El infortunado felino. | DA

TINERFE FUMERO | Santa Cruz

Las mutilaciones y torturas a animales que han detectado efectivos de la Policía Turística de Arona no responden a patrones clásicos que puedan relacionarse con religiones o sectas habituales. Así lo atestigua el especialista del Grupo de Comunicación del DIARIO DE AVISOS, Juanca Romero, responsable de la sección dominical destinada a la divulgación de los grandes enigmas de la Historia y a las ciencias de frontera: Ángulo 13.

Como recordarán los lectores, en la propia documentación oficial sobre el caso los policías apuntan a la posibilidad de que algún tipo de rito satánico se encuentre tras la aparición en aguas del referido municipio sureño de varios sacos que contenían animales torturados y mutilados.

Si el pasado miércoles se encontró a un gato degollado al que habían descuerado parcialmente y con evidentes signos de haber sido torturado, en los últimos meses se han encontrado desde un pato a gallinas y hasta la cabeza de una cabra.

ritos satánicos en Tenerife

Los agentes recogen el saco con el cadáver del gato. | DA

Explica Romero, que reconoció como llamativos los hallazgos en cuestión, que el hecho de que se mezclen aves con otro tipo de animales impide clasificar estos hechos en algún patrón ya conocido o clásico. “Si me obligan a situarlos en una categoría, la presencia del pato o de las gallinas apunta a algún tipo de pseudoritualística de santería, pero el gato o la cabra son totalmente ajenos a estos cultos. Además -continúa el experto-, en esos palos de santería en los que se llevan a cabo esas prácticas nunca se tortura al ave, a la que, por lo normal, se la desnuca desde el primer momento”. Eso sí, el especialista comparte la opinión de que el gato o la cabra “son más del gusto satánico, aunque tanta confusión me inclina a pensar que puede tratarse de personas que se están iniciando en estas cosas y que están probando”.

Sea como fuere, la mutilación y tortura de animales domésticos o susceptibles de ello se pena en el Código Penal de tres meses a un año de cárcel.