X
tribuna>

Oportunidades para todos – Por Fernando Clavijo Batlle*

   

El pasado 2 de abril fue el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, una fecha declarada por unanimidad por la Asamblea de Naciones Unidas para poner de relieve la necesidad de ayudar a mejorar las condiciones de vida de los niños y adultos que lo sufren. En La Laguna, ese día lo compartimos con los miembros de Apanate, una asociación sin ánimo de lucro, declarada de utilidad pública, que comenzó en 1995 con el fin de promover el bienestar y la calidad de vida de las personas con autismo, ofreciéndoles tratamientos específicos de acuerdo a sus características. Y lo hacemos con el convencimiento de que aún hay mucho camino por recorrer en el estudio y tratamiento del autismo y de las personas que se ven afectadas por este trastorno, niños y adultos que requieren de atención concreta, como la mejor vía para potenciar al máximo sus capacidades de desarrollo personal y de participación social y cuyas familias se ven afectadas, también, por ello.
Carmen Díaz Bonilla, presidenta de Apanate, lo expresó de manera emotiva y certera, cuando habló en nombre de su hijo para contar que lo que él anhela es “que se le trate en igualdad de oportunidades y se siga trabajando para su integración total en la sociedad canaria”. Cada año, en este encuentro que es siempre agradable y cercano, destacamos la necesidad de dar las gracias a Apanate y su gente. Gracias por dejarnos compartir un día fundamental, en el que se recuerda a todos la importancia de conocer el autismo y las necesidades de familiares y de afectados por una situación que necesita una atención continua e integral. Gracias por llevar a cabo una labor encomiable, transitando por un camino que no ha sido fácil, que se ha ido labrando, como sucede con muchas asociaciones similares, a base de mucho esfuerzo y de implicar a las instituciones en su lucha diaria.

Desde el Ayuntamiento de La Laguna, a pesar de los tiempos que corren, hemos tenido siempre claro que había que garantizar la continuidad de nuestro apoyo económico a Apanate, con la que, en la actualidad, mantenemos dos convenios: el programa de atención y asesoramiento a familias afectadas por el autismo y el servicio de transporte especial. Todos aquellos que son, en estos tiempos, aún más vulnerables deben ser atendidos, y el trabajo diario de Apanate y otras muchas asociaciones tiene que ser reforzado, puesto que su ayuda es y va a seguir siendo inestimable para nosotros. Es la mejor manera de reconocer la labor desinteresada de quienes integran estas organizaciones y están poniendo su granito de arena para mejorar la situación y contribuir a ese cambio de esquemas tan necesario. Esta es la sociedad que queremos. Una sociedad solidaria, que avance junta, que entienda que sólo de la mano, apoyándonos unos a otros, conseguiremos remontar, como hemos hecho en otras épocas, los momentos difíciles.
Con frecuencia cito una idea que confieso que he robado al rector de la Universidad de La Laguna, Eduardo Doménech, al que escuché hablar de la bióloga evolucionista Lynn Margulis, quien descubrió, a partir de los sus estudios sobre las primeras bacterias que habitaron la Tierra, que la responsable de la evolución es la colaboración y no la competencia. Esta reflexión no puede ser más acertada. Construir una sociedad más justa, desde nuestra realidad más cercana, el municipio, es trabajo de todos. Se trata, en definitiva, de apostar por la materia prima, por el valor más importante que tenemos: los ciudadanos, entendiendo que, sin su desarrollo y atención -la que necesiten- es imposible que alcancemos los objetivos comunes que, como pueblo, nos hemos trazado.

* Alcalde de San Cristóbal de La Laguna