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El PP de Canarias, partidario de las corridas de toros en las Islas

   
Desde hace 40 años no se celebran corridas de toros en las Islas. / DA

Desde hace 40 años no se celebran corridas de toros en las Islas. / DA

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

La polémica está servida. Mientras el Gobierno de Canarias negocia con el Estado la revisión del texto que justifica la declaración de la tauromaquia como patrimonio cultural -lo que abre la puerta al regreso de las corridas de toros al Archipiélago-, el secretario general del Partido Popular en las Islas, Asier Antona, se posicionó ayer a favor de estos espectáculos en la región. En declaraciones realizadas en el programa Despierta Tenerife de Teide Radio, Antona dejó claro que “sí” apoya las corridas de toros en el “ámbito de la Comunidad Autónoma”.

“Hay que ser respetuoso con cuestiones como esta, porque se trata de una fiesta nacional, declarada como tal, y creo que tenemos que apoyarla”, recalcó el dirigente popular, quien manifestó: “Si se le pregunta a Miguel Cabrera Pérez Camacho -actual diputado regional del PP, que fue el principal impulsor de la prohibición de los espectáculos taurinos en el Archipiélago, con una proposición de ley presentada en 1989- dirá que no está a favor de las corridas de toros, pero si me pregunta a mí diré que sí, porque es una fiesta nacional que respetamos”.

Las palabras de Antona fueron respondidas de inmediato por el Comisionado para el Desarrollo del Autogobierno y las Reformas Institucionales, el nacionalista Fernando Ríos Rull, quien instó al PP a presentar una propuesta de reforma de la Ley Canaria de Protección de los Animales en el Parlamento de Canarias, para debatir su derogación. “Lo que nosotros buscamos es una interpretación conforme a nuestra legislación, porque la ley de la Tauromaquia no incluye solo las corridas de toros en sí, sino que se trata de un patrimonio cultural e inmaterial, y eso no implicaría un conflicto con la ley canaria, siempre y cuando no se promueva hacer estos espectáculos en las Islas”, agregó Ríos. “Si esta es la posición que pretende el PP se tendría que derogar la ley, pero el Gobierno de Canarias tiene la obligación, mientras estén prohibidas las corridas de toros, de intentar resolver los conflictos que pueda haber con el Estado en este sentido”, concluyó Fernando Ríos.

La legislación isleña, “obsoleta”

Miembros del Partido Animalista de Canarias (Pacma) volvieron a solicitar al Gobierno regional una revisión de la Ley 8/1991, de 30 de abril, de protección de los animales, ya que consideran que el articulado de la misma es “obsoleto” y “no cubre las demandas que exige la sociedad para la protección de los animales”. Este colectivo acompaña esta propuesta de reforma con más de 30.000 firmas, que fueron presentadas en los registros de las dos sedes de Presidencia del Gobierno en Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria. Para los miembros de este partido, la Ley de Tauromaquia “crea una peligrosa semilla” en las Islas, donde consideran que “no hay tradición ni demanda taurina”. Por ello, desde el Pacma descartan “completo” que puedan volver a celebrarse corridas de toro en el Archipiélago, aunque dejan claro que la ley regional debería ser mucho más “estricta”.

Un impacto de 2.500 millones de euros al año

La declaración de la tauromaquia como patrimonio cultural se fundamenta en que “el espectáculo taurino no es sino el eslabón final de un proceso en el que intervienen y yuxtaponen diversas actividades económicas y sujetos productivos, desde los activos y recursos materiales y humanos dedicados a la cría del toro de lidia en el campo, hasta los activos y recursos materiales y humanos que intervienen en el espectáculo taurino propiamente dicho”.

“La tauromaquia constituye un sector económico de primera magnitud, con una incidencia tangible en ámbitos diversos y dispersos como son el empresarial, el fiscal, el agrícola-ganadero, el medioambiental, el social, el alimentario, el industrial o el turístico, entre otros”, expone el texto de la ley.

En este sentido, numerosos informes confirman que el sector taurino tiene un impacto en la economía española de más de 2.500 millones al año. De ellos, las ferias taurinas generan más de 970 millones y solo en las explotaciones de lidia se emplean a más de 10.000 personas. Además, regiones como Andalucía, Madrid, Baleares o la Comunidad Valenciana usan las corridas de toros como reclamo turístico, y son varios los turoperadores que gestionan paquetes en los que se incluyen estos espectáculos.