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“Queremos que los 175 años del Casino sean celebrados por todos los tinerfeños”

   
José Alberto Muiños, Real Casino de Santa Cruz de Tenerife

José Alberto Muiños Gómez-Camacho. | F. P.

NATALIA TORRES | Santa Cruz de Tenerife
Foto: FRAN PALLERO

El Real Casino de Santa Cruz afronta una nueva etapa con José Alberto Muiños al frente de la presidencia por segundo mandato consecutivo. Su objetivo, además de continuar con la apertura de esta sociedad, afrontar la reforma y adaptación de su histórico edificio a los nuevos tiempos y los preparativos del 175 aniversario de la institución.

-Preside de nuevo la junta directiva del Real Casino. ¿Qué le impulsó a asumir de nuevo este reto?
“Lo primero de todo, no defraudar la generosa confianza que los socios depositaron en mí hace cuatro años, que se tradujo en el hecho de que para mi reelección no hubiera necesidad de realizar elecciones puesto que sólo había una candidatura”.

-¿Cuáles son los proyectos que esta nueva junta quiere priorizar en este mandato?
“La seguridad del Casino, tanto del edificio como de las personas que lo utilizan y de los trabajadores, es primordial. Ya se ha reestructurado toda la instalación eléctrica, se ha dotado de modernos métodos de detección contraincendios y se ha ejecutado parte del Plan Director. En definitiva, se ha conseguido un edificio mucho más seguro y accesible. Nos quedan aún por acometer dos grandes obras que corresponden a dos nuevas escaleras de evacuación. El objetivo es iniciar las obras a primeros de año”.

-¿Cree que instituciones como la que preside deben apostar más por un acercamiento a la población? ¿Ir más allá del concepto de club privado que quizá impera entre los ciudadanos de la capital?
“El Casino siempre ha sido una sociedad abierta.Todos nuestros actos culturales, en los que invertimos importantes partidas presupuestarias que proceden únicamente de los socios, son de entrada libre y gratuita. El Casino lleva 48 años celebrando un importante Ciclo de Conferencias o una Semana de Música de primer nivel, certámenes por los que han pasado destacadas figuras nacionales e internacionales y siempre se ha permitido la entrada a la ciudadanía, porque precisamente, es la difusión de la cultura uno de nuestros objetivos fundamentales y así se recogen en los Estatutos. Es cierto que al tratarse de una sociedad privada, en la que se paga una cuota por pertenecer a ella, las instalaciones sean lógicamente para el uso y disfrute de los socios. Sin embargo, al restaurante o a la cafetería sí se puede acceder si se viene acompañado por un socio”.

-Es la institución más antigua de Canarias, ¿eso genera un extra de responsabilidad en su gestión?
“Genera un extra de responsabilidad porque como presidente me siento depositario de la historia de esta gran sociedad. De la labor tan fructífera y brillante que tantos y tantos presidentes ejercieron antes que yo. Es una responsabilidad enorme mantener la tradición de tantos años y, a su vez, insertar al Casino en la época en la que nos ha tocado vivir”.

-Una de las múltiples joyas del Casino es junto al edificio mismo, la colección privada de arte que alberga…
“Efectivamente. Contamos con la pinacoteca privada más importante de Canarias. Goya, Aguiar, Bonnín, González Méndez, Ortuño, Romero Mateos, Cristino de Vera, César Manrique, Pedro González y, por supuesto, Néstor de la Torre, el gran Néstor, forman parte de esta pinacoteca que es patrimonio también de todos los tinerfeños, ya que dichas obras están declaradas BIC. Somos conscientes del tesoro artístico que cuelga de nuestras paredes y por ello numeroso colegios y alumnos de la universidad los visitan con frecuencia, para lo que tienen las puertas abiertas previa concertación de cita. Además, con la reciente reinauguración de la Sala de Arte, volvemos a disfrutar de magníficas exposiciones, abiertas al público en general”.

-En alguna ocasión ha mostrado su disgusto por las limitaciones que esa categoría de BIC impone a la gestión del Casino, ¿cuál es el principal problema?
“El ser BIC es un orgullo para todos los que formamos parte del Casino. Que este magnífico edificio racionalista, obra del genial arquitecto grancanario Miguel Martín Fernández de la Torre y joya del racionalismo en Canarias, esté protegido, creo que es beneficioso para todos. Mi queja estriba no tanto en el hecho de ser BIC sino en las, a veces, exigentes obligaciones que, como propietarios, tenemos que cumplir pero, al contrario, no gozamos de ningún beneficio”.

-Como institución señera de la ciudad, ¿cómo definiría su relación con otras administraciones?
“Como la sociedad más antigua de Canarias, la relación del Casino con otras sociedades e instituciones es de amistad, cordialidad y colaboración. Algunas de ellas, como el Real Club Náutico de Tenerife, tuvieron su origen en el Casino ya que varios socios deseaban tener un club deportivo. De hecho, el acta fundacional del Náutico se firmó en nuestra Casa. De todos los presidentes del Cabildo, en sus cien años de historia, sólo dos no han sido socios del Casino. Muchos de esos presidentes lo fueron también del Casino o desarrollaron cargos dentro de la junta directiva. Lo mismo ocurre con el Ayuntamiento. Desde sus inicios, el Casino ha contado con varios alcaldes de Santa Cruz entre sus socios. Por historia y por el volumen de socios, el Casino es un gran motor social y cultural no sólo de Santa Cruz sino de Tenerife”.

-¿Tiene previsto el Casino celebrar de algún modo especial sus 175 años?
“En efecto. En 2015 celebraremos 175 años. Ya estamos trabajando activamente en ello. Conciertos, ciclos de conferencias dedicados al Casino, la edición de un libro, semanas gastronómicas, la celebración de la Asamblea Nacional de Círculos y Casinos en Tenerife, lo que supone un espaldarazo turístico a nuestra isla… Estos son algunos de los aspectos que puedo adelantar. Es una fecha importantísima que queremos celebrar por todo lo alto. Ya estoy tratando de iniciar conversaciones con las instituciones más destacadas para que esta efeméride sea celebrada por todos los tinerfeños”.

-Fue declarado Real Casino hace unos años por la Casa Real, ¿ha servido para que haya menos confusión frente a los casinos como lugar de juego?
“El tema del nombre siempre ha sido un problema. El término casino suele asociarse a local de juegos, ruleta, póker, etc. En nuestro caso, hace referencia más concretamente a club, que es un término más exacto, aunque hubo un tiempo en el que en el Casino se jugaba a todo lo que he nombrado con anterioridad. Aún se conserva la antigua ruleta del siglo XIX, magnífica obra, que se encuentra en los Salones Miguel Duque. Actualmente, los problemas vienen por la similitud de términos con Casinos de Tenerife. Nuestro nombre fue registrado con anterioridad pero la justicia no nos ha dado la razón en este caso. Por ello, aparte del orgullo que supone la consideración de Real, sirve también para diferenciar ambos nombres”.

-Si tuviera que destacar un logro del Casino en estos 175 años, ¿cuál elegiría?
“Hay varios. El primero de todos, el haber llegado hasta aquí. Que podamos cumplir 175 años siendo la sociedad cultural de referencia en Canarias y la segunda de España es un logro increíble. Pero también destacaría, y de manera especial, este edificio excepcional, considerado joya de la arquitectura”. racionalista en Canarias”.