X
el revés y el derecho>

Risas contra la frivolidad – Juan Manuel Bethencourt

   

Hace años que tengo la impresión, querido Juan, de que a la política canaria (y española) le sobra frivolidad en la misma medida que le falta sentido del humor. Y una cosa no tiene nada que ver con la otra. Es más, pienso que se trata de conceptos antitéticos. Es bueno reír, y sobre todo reírse de uno mismo, a modo de vacuna que acaso nos impida sucumbir ante tantas decisiones tomadas teóricamente en serio, pero que revelan una indiscutible impostura. Por eso pienso que el humor inteligente en una de las mejores cosas que se pueden hacer en beneficio del buen gobierno de los asuntos públicos. Esto lo entendieron bien en el Reino Unido, a través de la siempre legendaria BBC, con espacios como Yes, minister, que desde la televisión pública ironizaban sobre los tics reprobables de su propia clase política. Los guiñoles, también de inspiración británica, abrieron en España otra brecha muy ingeniosa, que contó con una legión de seguidores y generó, qué duda cabe, una escuela de guionistas que hizo fortuna en espacios humorísticos de todo signo. Creo que es apropiado reconocer la tarea de programas como Polonia (más tarde Crackòvia) en la televisión autonómica catalana, sobre todo hace años, cuando el debate político en esa comunidad era menos venenoso que ahora. Vaya semanita, en Euskal Telebista, rompió moldes al terminar con un tabú y atreverse con el tóxico clima de la violencia etarra y sus aledaños; aquella osadía, debo decir, resultaba arriesgada, pero también higiénica, pues no relativizaba el dolor, sino que combatía los estereotipos por la vía del ridículo. Pensaba esto el otro día, viendo el espacio de Buenafuente tras el Barcelona-Atlético de Madrid, de Champions. Y me pregunté de nuevo por qué el humor canario, o mejor dicho el humor hecho en Canarias, no se atreve a navegar por estas aguas de la risa política, sin complejos, y también, claro está, sin sectarismos. Me lo pregunto y espero que tu experiencia me sirva para ampliar el foco.