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Santos y abril – Por Juan Pedro Rivero

   

Santos Abril es el apellido del Cardenal a quien el papa Francisco ha puesto al frente del fondo económico para las misiones, o como se suele conocer más vulgarmente, del banco del Vaticano, que ha generado tanto malestar y preocupación en los fieles católicos antes de que el Papa haya establecido la debida y adecuada gestión trasparente y fiel. Pero este apellido nos puede sugerir también, en su sentido literal y no sin forzarlo un poco, que este mes de abril la Iglesia nos regala algunas declaraciones de santidad especialmente significativas. Los santos del mes de abril. Ya hablamos en su momento del Padre José de Anchieta, cuya santidad se generó en el escenario misionero de Brasil, y que se ha convertido, en cierta forma, en modelo para la juventud católica por su entrega generosa a los demás desde una edad temprana. Pero estos próximos días del mes de abril asistiremos a la canonización de dos papas. Ambos grandes en la reciente historia de la Iglesia.

Juan XXIII y Juan Pablo II. Y hoy, y a esta altura del mes de abril, aunque existen infinidad de detalles dignos de ser señales, me gustaría subrayar sólo un aspecto de su vida. Un aspecto en el que ambos están unidos: me refiero al duro y esforzado origen familiar de ambos. Juan XXIIII, a quien le debemos la convocatoria del Concilio Vaticano II y que es conocido como el papa bueno, el párroco del mundo, nació en el seno de una familia de agricultores italianos. Juan Pablo II, a quien le debemos la aplicación serena y profunda en la vida de la Iglesia de buena parte de las determinaciones conciliares, y que se le conoce como el papa poeta, artista, simpático y viajero, el papa de los jóvenes, huérfano de madre desde temprana edad, tuvo que vérselas con la cantera y la mina estudiando a escondidas la teología del seminario. Un papa labrador y un papa minero. Dos juanes que miraron con humildad al mundo buscando su bien y ofreciéndole la belleza del mensaje de Jesús de Nazaret. Dos gigantes de la vida de la Iglesia. A partir del 27 de abril, dos santos del calendario católico.
Son muchos otros, pero me quedo con estos tres santos de abril.

*Rector del Seminario Diocesano
@juanpedrorivero