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al golpito > Rafa Lutzardo

Sembrar para poder recoger – Por Rafa Lutzardo

   

No quiero generalizar, pero si que es verdad, por la experiencia que he podido vivir directamente con muchos mayores en determinados centros sociosanitarios; la soledad afectiva les motiva mucho dolor. Una mañana te levanta y te pone frente al espejo de la vida. A través de ese cristal te das cuenta que los años de tu existencia en el planeta tierra no han sido en vano. Al igual que la vida, la juventud poco a poco va desapareciendo de tu piel y el sol deja de sonreír, mientras que la luna se pone triste y las estrellas no brillan como antes. Lo diste todo por tus hijos. Luchaste como un gran gladiador/a. Te privaste de muchas cosas por dárselos a tus seres queridos.

Mientras fuiste joven supiste mantener unida a la familia. Todos contaban contigo para saborear los estupendos guisos caseros o cuidar de los nietos/as. Ayudaste a comprender y soportar las lágrimas de tus seres más cercanos. Al final, y sin darte cuenta, tu vida se fue consumiendo y debilitando. Ahora, y con muchos años sobre tus hombros, tú necesitas de todos aquellos a los que les diste vida y ayudaste a crecer como persona. Ya eres mayor, por lo tanto, eres un estorbo y lo mejor para los familiares es meterte en un centro sociosanitario o geriátrico. De pronto tú vida comienza una nueva etapa, posiblemente la última que vayas a ver con tus ojos agotados por ver tantas cosas, pero especialmente por la desilusión de tu corazón que ha sufrido un duro golpe al ver como los tuyos te han dejado solo/a. Es cierto que la vejez motiva otra etapa de la vida con más experiencia, mayor sabiduría, pero la soledad y la ausencia del cariño de los familiares más cercanos te van destruyendo poco a poco. He visto llorar a muchas personas mayores que están actualmente en los centros sociosanitarios. Muchos de ellos/as, por sus edades muy avanzadas y enfermedades, poco tiempo les quedan de vida en la tierra. Ya no huelen el abrótano, no tienen acéfalo y están con una afasia que les deja impotentes ante todas aquellas personas que quieran hablar con ellos/as. Gracias a Dios, muchos centros sociosanitarios o geriátricos cuentan con buenos profesionales, los cuales se desviven por mimar, cuidar y garantizarles una calidad de vida digna a todos/as aquellas personas que han sido olvidadas por muchos de sus respectivos familiares. Pero la vida es para todo el mundo igual. Es decir, nacemos y morimos. Y con la misma vara que mides serás medido. Por último, ellos son personas, historia y conocimiento, personas que nos pueden entregar una infinidad de sabiduría y cosas útiles, tanto para el desarrollo propio, familiar y de la sociedad con una visión de fortalecimiento de la misma.