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Sin pelos en las teclas>

Ultraje a la democracia – Por Cecilio Urgoiti

   

La pretensión democrática no es un mero ciclo original de la historia humana. Es la propia historia humana. Tengamos en cuenta que un poder situado sobre todas las responsabilidades humanas, debe estar fuera del alcance de todo ser humano. Nunca eso se debe permitir, pero ocurre. Hoy la situación es esa, silencian lo negativo para ellos, los “dueños” y dar bombo y platillo a las mentiras diarias de los gobernantes, de tal forma, que a base de repetirlas y recalcarlas, las elevan a verdad o ese es lo que creen. Sino ponemos freno a esa actitud, la democracia, será una entelequia, dejara de ser nuestra propia pretensión.

Los impedimentos y aprensiones sólo lo hallan aquellas personas que no se atreven a impulsar los cambios y repulsas que existe en la supervivencia. Veces son muy necesarios los cambios radicales, las protestas aireadas y un desorden que nos lleve a la búsqueda de los cambios necesario. Una quietud, una obediencia, un doblegarse en manos de un Estado que se manifiesta democrático, no es el camino adecuado para vivir en democracia. Muchas de las veces los políticos encuentran justificaciones en términos como “cuestión de Estado” y otras, las muchas, salvo estos días, “lo manda Europa”, pero tan solo es por las elecciones del 25 de mayo. Gran error el abandono del Estado de Bienestar y la atribución de dicha perdida a nosotros, como si nosotros solos, hubiéramos vivido alegremente por encima de nuestras posibilidades y ellos, los administradores, se vieran burlados, engañados y hasta sorprendidos por la astucia del pueblo, que solo y sin guía se auto administrara, se concediera prestamos y tomara las decisiones a la hora de adjudicarse el sueldo o las pensiones. La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás, pero no hacer lo que nos de la gana a todos.

Ni el más perfecto “falansterio” se organiza así. La reforma laboral, ha ido dejando a los trabajadores sin negociación colectiva y por consiguiente, sin un salario tasado y obligatorio para las partes, eso por pura lógica perjudica la propia economía del país y del mismo modo a los países del entorno. Sin poder adquisitivo, no hay consumo y sin consumo la economía empieza a caer en deflación, situación esta peor que los objetivos marcados para evitar la inflación.

Esta es una utilización deshonesta de la democracia, pues una mayoría absoluta asume un poder por cuatro años y, sin más filtros que le puedan controlar, salvo el derecho al pataleo, un gobierno puede dar la vuelta a una nación, como si de un calcetín se tratara. Con una democracia participativa los frenos en los desmanes estarían garantizados.

“La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás”. Estas palabras de Churchill en los años 40, sintetizaban la democracia de la época, hoy setenta años después, no podemos dar por valido lo dicho por el político ingles y llenarnos de conformismo.