X
Tenerife >

Unos 750 jóvenes salen del paro y adquieren un nuevo oficio

   
INSERCIÓN LABORAL

Casi una decena de jóvenes trabaja en la mejora del entorno de Naves Carboneras, en el barrio capitalino de Valleseco. / DA

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

Junto al barranco de Valleseco, en Santa Cruz de Tenerife, hay un espacio que puede pasar desapercibido, pero que tiene un importante valor patrimonial, como testigo de la historia mercantil y portuaria de esta ciudad: el entorno de las Naves Carboneras. En su limpieza, mejora y acondicionamiento trabajan un grupo de jóvenes, que forman parte de los 750 contratados en virtud de un convenio, dotado con 3,3 millones de euros, entre el Cabildo de Tenerife y el Servicio Canario de Empleo (SCE) para favorecer la empleabilidad juvenil.

Además de obras de mejora en entornos de valor cultural, el Cabildo, que sufraga el 50% del coste total, ha distribuido a estos trabajadores en actuaciones que afectan a todas sus áreas. Junto al contrato laboral se les ofrece formación básica, ya que buena parte de los beneficiarios carecen de ella. La duración de los contratos, que entraron en vigor en enero, es de seis meses. El presidente de la Corporación insular, Carlos Alonso, destacó que con “este convenio se ofrece una oportunidad de integración laboral a quienes demandan su primer empleo, un colectivo de atención prioritaria para el Cabildo”.

Cristo, Lourdes, Luis, Adrián, Fran, Atamán, Aarón y Saray son ocho de estos 750 jóvenes. Ellos mismos corroboran lo que supone en sus vidas este trabajo. Con periodos de desempleo que van de los tres a los seis años, todos asienten cuando uno de ellos asegura que cuando termine esta experiencia “estará más contento y con ganas de seguir buscando empleo”. Y es que muchos apenas veían con anterioridad el final del largo túnel del desempleo juvenil, con una tasa que en España alcanza el 55% entre los menores de 25 años. Con apenas un cuarto de siglo de vida, Adrián ya sabe lo que es sumar seis años en paro. Esa era su situación antes de conseguir este contrato con el Cabildo. “Después de que me despidieran de una empresa de mensajería, me dediqué a hacer cáncamos en casas privadas y ahora estoy contento; ojalá me siguieran llamando cuando acabe”.

Atamán, que en dos meses estrena la paternidad, comparte esa misma esperanza, y lo justifica en el hecho de que ahora acumula más experiencia laboral. Pese a su juventud, la mayoría muestra su inquietud por los años que llevan sin experiencia laboral y su futura jubilación. Por eso, agradecen esta oportunidad del Cabildo para trabajar y formarse. El vicepresidente y consejero insular de Empleo, Efraín Medina, señaló que en estas convocatorias para proyectos de empleo en colaboración con los cabildos se incorporan planes de formación que mejoran la empleabilidad de los trabajadores, que van dirigidos sobre todo a jóvenes menores de 30 años, “con el fin de paliar una carencia formativa que disminuye sus posibilidades de acceso al mercado”.

INSERCIÓN LABORAL

De izquierda a derecha: Cristo, Lourdes, Luis, Adrián, Fran y Atamán, jóvenes contratados por el Cabildo. / DA

Aunque muchos de los varones que trabajan en el acondicionamiento de las Naves Carboneras conocían en parte los trabajos de pintura, lijado y aplicación de antioxidante, no ocurre así con las chicas. La argentina Lourdes, vecina de la Cruz del Señor, y madre de una niña de 6 años, llevaba dos años en paro antes de que la llamaran para trabajar y hacer compatible este empleo con los estudios, para lo que acude a un instituto de Santa Cruz dos veces a la semana. “Había trabajado como dependienta, cuidando niños -relata Lourdes- y lo último, repartiendo publicidad en la calle cuando me llamaron del Cabildo para la entrevista. Temía que me pusieran de peón, pero ahora me encanta lijar y pintar y además, parece que lo hago bien”. Y concluye: “Agradezco esta oportunidad porque te motiva a salir adelante, ya que, cuando llevas mucho tiempo sin trabajo, te metes mucho en la casa”.

Cerca de Lourdes, Saray, vecina de Añaza, tiene 25 años y en breve será madre por segunda vez, asegura que “ha aprendido a lijar y a pintar”. Tras cuatro años en paro, y cargas familiares, esta oferta laboral es “una alegría” para ella. Rosa Catera, responsable de esta cuadrilla de trabajadores, asegura que los chicos “son una piña porque se ayudan entre sí”, y asegura: “Yo soy una más, pese a la diferencia de edad. Me llaman para desayunar, hemos creado un grupo en WhatsApp y cada día me levanto con un Buenos días, Rosa. También les ayudo con las clases”. Ella misma corrobora los beneficios, más allá de los laborales, que esta iniciativa comporta para estos jóvenes; algunos de los cuales, además del desempleo, suman cargas familiares y riesgo de exclusión social.

Los jóvenes contratados en este convenio entre el Cabildo y el Servicio Canario de Empleo trabajan en distintas áreas del Cabildo con esta distribución: Agricultura, Ganadería y Pesca (90); Carreteras y Paisaje (93); Acción Social, Educación, Juventud, Igualdad, Cultura y Deportes (99); Medio Ambiente, Sostenibilidad Territorial y Aguas (117); Recursos Humanos y Defensa Jurídica (30); Economía, Competitividad, Movilidad y Turismo (84) y Empleo, Desarrollo Económico, Comercio y Acción Exterior (20).

A ellos se suman las entidades de la Corporación Insular que se distribuyen de la siguiente manera: Consejo Insular de Aguas (17); Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (32); Ideco (103) y Sinpromi (65). En total 750 trabajadores.