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El viejo sueño se hace ‘casi’ realidad

   
Fachada de la capilla del Calvario, en La Ranilla. | DA El tejado era de planchas de uralita. | DA La cubierta luce un renovado aspecto. | DA
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Fachada de la capilla del Calvario, en La Ranilla. | DA

GABRIELA GULESSERIAN | Puerto de la Cruz

Comenzaron en octubre del año pasado y acaban de culminar un viejo sueño que se ha hecho “casi realidad”, matizan, ya que todavía quedan cosas por hacer para disimular el deterioro causado por el tiempo. No obstante, los miembros de la Hermandad del Calvario y del Santísimo Cristo de la Piedad están satisfechos con el trabajo realizado gracias al cual se pudo restaurar por primera vez la capilla del Calvario, ubicada frente a la iglesia de La Peñita, en La Ranilla.

El inmueble, fundado en 1927, es la sede de la Hermandad, donde se guardan los pasos procesionales de la Semana Santa. Sin embargo, desde esa fecha no se acometió ninguna mejora a excepción de trabajos puntuales, como la hornacina que se hizo en 1950 cuando llegó la imagen de la Virgen de la Piedad o la sustitución del piso en el año 1988.

Lo cierto es que el templo necesitaba una reforma integral en su estructura debido al avanzado estado de deterioro, sobre todo de la cubierta y de las paredes. La tarea no fue sencilla, dado que previamente había que buscar recursos económicos. “Tenemos la suerte de que los vecinos de Puerto de la Cruz son muy colaboradores”, subraya el presidente, Tomás Gregorio Afonso.
Entre ventorrillos, rifas, loterías, venta de vino y cenas lograron reunir cerca de 23.000 euros, pero al comenzar la obra el presupuesto se elevó en unos 5.000 euros más porque las paredes, construidas con barro, estaban en muy mal estado y fue necesario tirarlas por completo, enfoscarlas y pintarlas a base de cal para evitar la humedad. A ello hay que sumarle la instalación eléctrica y de puertas y ventanas.

Los materiales del techo casi no se pudieron aprovechar, ya que la madera que se quitó de las vigas estaba casi toda comida por los insectos. Eso sí, recurrieron a la imaginación y considerando el éxito que había tenido el padre Antonio Hernández, con la venta “simbólica” de trocitos de cielo para financiar su proyecto de Santa Rita, ellos lo hicieron con las vigas y las tejas, una manera de colaborar con la restauración, que también incluyó los armarios.

Ayer, domingo, siete meses intensos de trabajo vieron sus frutos con la inauguración y posterior bendición de la capilla. También se organizó un pequeño acto en el que se proyectaron imágenes que mostraban el estado del inmueble antes de empezar la obra, el proceso y el resultado final.
Sin embargo, pese a su entusiasmo, Afonso insiste en que el trabajo no ha terminado ya que todavía hay muchas cosas por hacer. El próximo objetivo de la Hermandad apunta a cambiar los faroles procesionales. Y seguro que también lo consigue.