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¿Y qué hay de la mutualización? – Por José Luis Gómez

   

En los peores momentos de la crisis que domina la economía española, saltó al primer plano de la política un concepto, la mutualización de la deuda, que hizo especialmente suyo el líder de la Oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. Sin embargo, ahora que se acercan las elecciones europeas, sin duda un buen momento para machacar con ese objetivo tan importante para España, la palabra mutualización ha desaparecido de la agenda política de la candidata Elena Valenciano, a menudo empeñada en hablar de asuntos que nada tienen que ver con las competencias de la Unión Europea y del Banco Central Europeo, que sería realmente el competente para mutualizar la deuda.

La mutualización de la deuda, es decir, la emisión de eurobonos, sería el camino más sencillo y rápido para conseguir una mayor integración fiscal en Europa, pero la Alemania de Angela Merkel, de momento, poco o nada quiere saber de todo ese plan. Prefiere, eso sí, reiterar su llamada hoja de ruta para España, que comprende infinidad de sacrificios, de todos conocidos. La falta de acuerdo sobre la emisión de eurobonos es una muestra más de dos carencias importantes: una, que la UE solo es una unión monetaria a efectos prácticos, y dos, que la falta de cohesión en otros aspectos económicos -y sociales, por descontado- ha provocado siempre un desequilibrio de fuerzas: Alemania tiene el capital, y Alemania se cree, por ello, capaz de imponer sus políticas como si toda la eurozona fuese su periferia federal.

Tan oportuno sería volver con la mutualización de la deuda que enlazaría con el impulso dado hace poco por el Parlamento Europeo al grupo creado para estudiar las ventajas y riesgos de una mutualización parcial y retroactiva de la deuda pública, mediante la creación de un fondo que permitiría a los socios de la UE refinanciarse de manera conjunta. De hecho, la creación de un fondo de redención de deuda sería la alternativa más plausible a unos eurobonos descartados completamente por países como Alemania y Holanda.

Para los socialistas se supone que es útil una política económica europea que apueste por crecer e invertir, que eche una mano a países como España, que cambie el estatuto del Banco Central Europeo para que éste se preocupe del empleo y que, en última instancia, se plantee la mutualización de la deuda, como en su día exigieron varios economistas agrupados en torno al Institute for New Economic Thinking, autores del documento titulado Rompiendo el punto muerto: la senda hacia la salida de la crisis. ¿Orientará Rubalcaba a Valenciano?