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¿Acoso al Mercado para recaudar? – Por Estefanía Hernández

   

En 70 años de historia que tiene ya nuestra Recova, los más de 200 comerciantes del Mercado Nuestra Señora de África hemos intentado siempre cumplir con las obligaciones sanitarias, fiscales, y del erario público, como cualquier empresario, autónomo o de otro tipo. Con nuestros mayores y menores problemas, también como cualquier otro empresario. Lógicamente, solventando todas las dificultades que suelen acometer a diario pequeños establecimientos de las características de los nuestros. A nadie se le escapa que no somos una gran superficie, ni tenemos el corte o nivel, español, británico o de otra procedencia, que puedan lucir otros grandes establecimientos de nuestra Isla o de la capital.

Pero ahí estamos, como decían los pescadores de Los Llanos, del que ya queda poco: “A pesar de las tormentas, la falúa sigue entrando en la playa, con o sin pescado, pero entra”. Pues eso, los comerciantes de la Recova, a pesar de los palos que se nos dan, como el que recibimos el pasado domingo 4 de mayo, estamos aquí en pie todavía.

Se preguntarán qué fue lo que ocurrió el pasado domingo en la Recova. Muy sencillo. Lo que viene sucediendo últimamente con demasiada frecuencia. Eso que se suele decir que “es más fácil perseguir a la presa chica y arrinconarla para intentar matarla”. El domingo, Día de la Madre, tuvimos la visita de unos 15 inspectores de Trabajo, inspector arriba o abajo. Parto del respeto hacia su trabajo, el de los inspectores, como sé que ellos respetan el nuestro, pero a la Recova le pareció desmedido el despliegue. “Alguien”, en su despacho, decide que un día como el referido, y no es la primera vez, en el que hay mucha afluencia de público, acuda al Mercado semejante tropel de inspectores.

¿Acuden en el mismo número a otros grandes establecimientos de la ciudad que todos conocemos? Y cabe preguntarse además, ¿por qué los domingos, y no cualquier otro día de la semana? La respuesta es simple: el objetivo no es de control, para que aflore la economía sumergida, sino meramente recaudatorio a través de sanciones, lo que resulta lamentable y debe denunciarse públicamente.
Apartado especial merecen las formas de estos inspectores, con evidentes faltas de respeto y prepotencia, sin respetar el trabajo de los pequeños comercios de nuestra Recova en un día tan señalado, e incluso, a los usuarios que realizan sus compras. Familiares que acudieron al Mercado ese día para ayudar a un autónomo que está solo en su puesto fueron humillados e interrogados como si de delincuentes se tratara, incluso a menores que estaban en los puestos, porque el titular no tiene con quién dejar a sus hijos ese día. No hemos presenciado una inspección, sino sufrido un auténtico acoso sin precedentes.

Hay que reflexionar sobre las razones por las que se actúa únicamente contra el pequeño comercio, y en cambio, tenemos que presenciar día a día como opera en nuestra ciudad la venta ambulante de alimentos sin control alguno, e incluso, garajes privados adaptados para actividades como la mecánica de vehículos, fiestas infantiles, ventas de alimentos clandestinas, etc., sobre las que no se actúa por parte de la Inspección de Trabajo. ¿Quizás tiene que ver el hecho de que suele tratarse de personas insolventes y que, por tanto, carecen de medios económicos para pagar sanciones?
Es una vergüenza que se ejerza la actividad inspectora con el propósito de sancionar y recaudar. En la Recova, los comerciantes, los clientes, y amigos del Mercado, que son muchos, estamos indignados. Si esta es la forma de hacer crecer la economía que tienen nuestra Administración pública, y, por ende, los responsables políticos, que baje Dios y lo vea. Así va Canarias, Tenerife y España.
 
*PRESIDENTA DE LA COOPERATIVA MERCADO NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA